domingo, 15 de enero de 2017

Reseña: Paciente 56-78 - David Tique

¿Qué es el pasado? Muchas veces es una simple constancia de nuestros pasos, una huella de nuestro caminar por el mundo, una fotografía de los momentos en los que hemos sido partícipes, un reflejo de las acciones de los demás, o un bosquejo del contexto por el que el mundo se ha desarrollado. Pero el pasado tiene un rol definitivo en el ser humano, y es el de justiciero. El pasado es una remembranza de los errores que hemos cometido, de las injusticias que hemos generado, de las oportunidades que hemos perdido y de los demonios que hemos conocido o hemos creado. El pasado es un habitáculo latente en el que dormimos constantemente y que no desaparecerá jamás, y dependiendo de cómo hayan sido nuestras acciones y el calibre de las consecuencias que ellas produjeron, padeceremos a menudo.

Bien dicen por ahí que somos esclavos de nuestro pasado, porque las páginas que hemos impreso y las letras que en ellas hemos plasmado son un recordatorio de lo que somos. El pasado no perdona.

“Liberando letras” ha sido para mí tantas, pero tantas cosas, que no alcanzaría a contarles en este espacio todo lo que siento al pensar en esta experiencia, además de que esta no es la entrada precisa para hacerlo. Pero dentro de todo lo que significa este blog para mí, debo destacar el haberme permitido conocer muchas historias que se escriben en mi país (Colombia), y muchas voces ávidas de espacio para darse a conocer, y de personas que se animen a escucharlas. Es tiempo de hablar de una de esas historias, y de una de esas voces: “Paciente 56-78” del autor caleño David Tique.

Aquí nos encontramos con la historia de Hernán Guzmán, un hombre con un presente inmejorable en donde cuenta con una esposa amorosa, unos hijos modelo, más lujos que el promedio de las personas y un negocio próspero en sus manos. Pero no todo fue siempre así en la vida de Hernán, y su pasado está ahí para recordárselo.

Esta novela se teje con el misterio generado por los sucesos que van teniendo lugar para presentarnos la realidad de Hernán. Página tras página vamos encontrarnos con un ensayo sobre la culpa, el castigo y la redención que se construye de manera notable gracias al talento narrativo de David Tique, quien nos regala un panorama general de la vida del protagonista, de su día a día, de lo que hace, y de lo que deviene de los hechos que empiezan a afectarlo a él y a su familia. El autor nos va dando de a poco los detalles necesarios para engancharnos con la historia propuesta, sin llenarnos de todo de un solo golpe, sino dándonos espacio para digerir y analizar.

Vale aclarar que este es un libro auto publicado que no tiene de fondo el trabajo de un grupo editorial, lo cual se nota entre otros detalles, en los cabos sueltos que no parecen estar lo pertinentemente aprovechados; pero estos son detalles que se pulen con el tiempo y la experiencia y con un editor al lado.

Lo que no es fácil alcanzar es la fluidez que logra el autor en la construcción de esta historia, apoyado por un lenguaje sencillo que crea un halo ameno de cara a la lectura. Vas leyendo y difícilmente el trayecto se tornará complejo, complicado o aburrido. La trama te atrapa por completo y deseas saber qué es lo pasó y qué resultará de todo.

Otro detalle interesante y que me alegra sobremanera es el tener como lugar de los hechos a Cali, dándole visibilidad a escenarios propios del país. Aplaudo el reto que asume el autor, pues lo fácil en este sentido hubiera sido recurrir a un escenario europeo o estadounidense como apuesta la gran mayoría para hacer más genérica su historia. Esto parece algo sin importancia, pero para mí la tiene, y mucha.

Los personajes que nos vamos encontrando en el camino hacen todos parte de la vida de Hernán Guzmán, y especialmente su círculo familiar cobra un papel importantísimo en la manera en que todo se va dando. Ellos son parte vital en develar los secretos que se esconden en el pasado de un hombre preso de sus acciones.

Para cerrar, no puedo dejar de mencionar lo acertada que sentí la manera en que David Tique da cierre a su historia, pues explota todos los elementos y sensaciones que había mostrado en todo el trayecto y las saca a relucir en su máxima expresión. Emocionante, oscuro y revelador. Me fascinó.

“Paciente 56-78” es un libro ameno, lúgubre e inquietante. Un ensayo sobre la culpa y sobre el peso del pasado, sobresalientemente narrado. Da gusto encontrarse con talentos como el de David Tique.

2 comentarios:

  1. Felicitaciones David Tique eres un diamante que evidentemente ya ha empezado a mostrar su maravilloso esplendor. Espero con ansias el próximo!

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  2. Excelente libro, gracias David por la copia autografiada. El futuro me permitirá presumir de conocer tan talentoso autor.

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