domingo, 15 de enero de 2017

Reseña: Caminos condenados – Ojeda, Guerra, Aguirre y Díaz

La violencia se presenta de muchas formas más allá de los disparos, los secuestros o los golpes. La violencia es una palabra, una puerta cerrada, una oportunidad no dada, una elección sesgada. El espectro de la violencia es incalculable, y sus consecuencias todavía mayores. Lo peor del cuento es que la violencia es un círculo vicioso que deviene en más y más violencia, convirtiéndose en una droga que destruye todo lo que toca y que, desgraciadamente, hace que nos acostumbremos a ella y que seamos indiferentes ante las cosas que genera.

Mi país, Colombia, ha optado por la violencia como su forma de vida. No, no estoy exagerando. Prendan su televisor y vean noticias, compren el periódico y lean los artículos, revisen sus redes sociales y observen las interacciones, salgan a la calle y vean lo que es nuestra sociedad.


La literatura ha tocado de muchas maneras los diferentes tipos de violencia que se presentan en mi país, muchas veces de mala manera, otras tantas de modo acertado, como el que vengo a mostrarles el día de hoy.

De la mano de Laguna Libros nace el sello Cohete Comics, que pretende abrir un espacio para contar la realidad de manera diferentes, y para mostrar que los libros van muchos más allá de las letras.


De la mano de la Universidad Javeriana y en un esfuerzo que considero loable y digno de reconocimiento, la investigadora Diana Ojeda, el guionista Pablo Guerra, el historietista Camilo Aguirre y el ilustrador Henry Díaz, dan a luz a “Caminos condenados”; una novela gráfica que cuenta la historia de nuestro país.

Este libro nos presenta tres historias que son muestra de un tipo de violencia que no es tan evidente como los que vemos a diario, y que no es tan tangible para quienes vivimos en la ciudad pues no nos toca de manera directa, pero que está pudriendo nuestro campo y la vida de quienes no viven en las ciudades principales, quienes al fin y al cabo han sido las víctimas históricas de los conflictos armados y la desatención del estado imperante en Colombia.


¿Se imaginan tener que caminar durante varias horas para conseguir agua solo porque un empresario selló todos los cruces existentes por ser el dueño de la tierra? ¿Se imaginan condenar sus sueños por no tener un pedazo de carne extra entre las piernas? ¿Se imaginan no tener la oportunidad de regresar a las tierras que un día fueron suyas? ¿Se imaginan tener que trabajar para otros en las tierras que antes eran tuyas, haciendo lo que en tiempo pasado fuera tu actividad diaria y de sustento familiar?

Estas son algunas de las cosas que estos cuatro personajes con la ayuda de Laguna Libros y la Universidad Javeriana han decidido retratar de manera excelsa. Una parte de lo que somos, una esperanza frente a lo que podríamos ser, y un recordatorio frente a lo mucho que tenemos por trabajar, para poder decir que en verdad vivimos en paz.


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