martes, 12 de diciembre de 2017

Reseña: Atala y Elisa - Elisa Estévez


Estaba en tercer semestre de la universidad, participando en un evento sobre políticas públicas en una institución académica diferente a mi alma mater. En ese momento debatíamos sobre las medidas de protección financiera que estaba tomando el gobierno colombiano para solventar la crisis económica que se estaba viviendo en el mundo entero, las cuales, debo decir, fueron muy buenas. Un docente de administración pública, de unos 60 años, se puso de pie algo enojado y pidió la palabra. “Ustedes, muchachitos, no deberían estar aquí hablando de política, sino en otro lado, hablando de temas que les interesen a ustedes”.

El poder de los jóvenes siempre ha sido desestimado, para muchos el aporte que los jóvenes pueden dar es inexistente, y las soluciones que los jóvenes aportan no deben ser tenidas en cuenta. Pero ¿les digo algo? Millones de jóvenes alrededor del mundo están trabajando por cambiar su entorno, por cambiar la realidad que sus antepasados construyeron, por sentar un precedente y hacer sentir su voz, esa voz revolucionaria que no se cansa, que resiste, que es incansable en la consecución de sus objetivos. Esa voz que sabe que debe ser escuchada.

Fotos de Colprensa y Grupo Editorial Planeta en la ceremonia del Premio de Novela Jóvenes Talentos 2017.

Elisa Estévez Chacín tiene 17 años, empezó a escribir “Atala y Elisa” en enero del 2017, libro que meses después terminó siendo el ganador del Premio de Novela Jóvenes Talentos del mismo año, convocatoria organizada por la Librería Nacional de Colombia y el Grupo Editorial Planeta. Elisa dejó el colegio a los 15 años, para enfocarse en ella misma y en lo que quiere ser en un futuro. Amante de la inventiva de Michael Ende (un jodido genio, nada que hacer) y de los libros de papel, esta bogotana fue elegida entre más de 100 propuestas de jóvenes de menos de 19 años por la naturalidad de su historia, la contundencia de su narrativa y el estilo implícito en su obra.

Desde el preciso instante en que vi la publicidad de este premio, esperaba con ansias poder leer la novela ganadora, por eso la compré en cuanto estuvo en el mercado (afortunadamente esto ocurrió en época de Black Friday y pude hacerme con un descuento bastante interesante), y me planteé leerla cuanto antes. Y sí, así lo hice, ayer a eso de las 7 de la noche lo empecé y, curiosamente, no pude parar de leer hasta terminarlo a las 2 de la mañana del día de hoy.


“Atala y Elisa” es el monólogo de una chica llamada Atala, quien es amante de la lectura y el arte, fanática de los animales (creo yo que especialmente a los gatos) y de las charlas inteligentes (así ella no las entienda en muchas ocasiones), y que dejó el colegio para dedicar tiempo a sus pinturas y a los trabajos como ilustradora que fueron surgiendo. Atala, como todos nosotros, se cuestiona constantemente sobre la vida que lleva, sobre las cosas que la rodean y sobre los sentimientos que la tocan día tras día.

Cuando abrí el libro pensé que iba a encontrarme con una historia de tintes juveniles contemporáneos, con algo muy en la onda de las obras que plagan el mercado en la actualidad… pero no, la cosa fue muy distinta. Elisa Estévez cuenta con una narrativa madura, que explora los rincones de la humanidad y de su entorno sin temor alguno, que juega y se arriesga en la construcción de la historia.

Este libro, tal como lo dice la autora, es una especie de autobiografía, y eso se siente desde la primera página, pues más que una lectura, “Atala y Elisa” es una conversación sin muros, sin trabas, un coloquio profundo y sincero, una charla sobre los sueños y la realidad, una plática con una mujer de 17 años que tiene miedo, que tiene metas, que muchas veces no sabe qué hacer, y muchas otras hace las cosas de manera equivocada.

En los momentos en los que Atala duerme, alguien despierta para vivir en sus sueños. Elisa también es una joven de 17 años, muy parecida a Atala, quizás es una especie de alter ego, o quizás es eso que Atala siempre quiso ser, tal vez es eso que no se atreve a mostrar. Esas conversaciones en medio de largos parpadeos entre estos dos seres humanos sirven de manera perfecta para mostrar lo que pasa y lo que se anhela, esa delgada línea entre lo que sucede y lo que se queda en nuestro pensamiento, esa coyuntura entre lo que pensamos, pero no hacemos, y lo que hacemos sin pensar.


El trayecto por las 201 páginas que componen este libro se convierte en un viaje por el interior de un ser humano en plena transformación, en el estudio sociológico de una generación en la cual la soledad es el común denominador, en un ensayo sobre la juventud y el miedo al horizonte. Atala nos abre las puertas de su vida y de su oscuro cuarto para conocer las cosas que le pasan en su casa, en su colegio, en las clases universitarias a las que es invitada, en las librerías que visita, en los libros que ha leído y en los que la esperan disgustados en su biblioteca, en las palabras de los escritores que la inspiran, en los viajes mágicos en Transmilenio que hace de vez en cuando, en la maravillosa disertación de una cotidianidad que no conoce, en la disyuntiva de lo que quiere ser y de lo que se atreve a ser.

“Atala y Elisa” es una ópera prima que no lo parece; una novela sencilla, madura y valiente; una historia íntima y sincera con la voz de una joven con la cabeza siempre llena de cosas; un conjunto de pensamientos delicioso, inteligente y bien estructurado; una mirada introspectiva y también externa; un viaje por el arte visual y escrito de un sueño que empieza a hacerse realidad; la carta de presentación de una escritora a la cual espero leer de nuevo muy pronto.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Reseña: The power - Naomi Alderman

Tomada de www.theskinny.co.uk

La historia que el ser humano ha escrito se encargó de colocar al hombre en una posición privilegiada. Las religiones predominantes en el mundo tienen a un hombre como su imagen a seguir. La naturaleza dotó al hombre de mayor fuerza física (debido a ciertas características en su anatomía). El hombre ha ocupado (y ocupa) los puestos de dirección de los estamentos de gobierno y las corporaciones más importantes del planeta. Esto es una argumentación breve y sucinta, quizás algo básica, pero que de algún modo sirve para entender la sociedad patriarcal en la que vivimos.

Con el pasar de los años, las mujeres, y muchos hombres adeptos a su causa, han trabajado incansablemente para que ese escenario cambie y la realidad sea distinta, han promovido iniciativas para abolir este sistema, para que la igualdad de derechos sea una realidad. Sin embargo, muchos hombres y mujeres continúan legitimando la vertiente histórica que pone al hombre en la cima de la pirámide, dando aval a comportamientos machistas, acatando (o tergiversando) los mandatos de una religión, permitiendo que sus derechos sean desconocidos.


Pero ¿qué pasaría si algo hiciera que las mujeres dejaran de ser “el sexo débil”? ¿Qué pasaría si la naturaleza otorgara un don especial a aquellas que históricamente han sido relegadas a un lugar auxiliar por muchos hombres? ¿Qué pasaría si la pirámide que hemos cimentado se derrumbara de un momento a otro?

Esa es la propuesta de Naomi Alderman en “The power”, el protagonista de esta reseña. En este libro nos encontramos con la ocurrencia de un hecho que se convierte en un antes y un después en la historia de la humanidad, y es que un día específico las mujeres adolescentes se dan cuenta de que tienen la capacidad de producir electricidad con sus manos y de despertar esta habilidad en las mujeres adultas, lo que altera la cotidianidad del mundo entero, y hace que el orden imperante empiece a replantearse. La mujer tiene en sus manos (literalmente) algo que la pone en una posición capaz de cambiar todo como se ha visto hasta ahora.

Conocí de esta obra gracias a un post de novedades del blog La Nave Invisible, espacio dedicado a promover la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror escrita por mujeres, y confirmé mis ganas de leerla cuando supe que tenía el espaldarazo de Margaret Atwood, quien la define como una novela electrizante, poderosa, y que nos dejará con la boca abierta.


“The power” tiene un narrador omnipresente que va transportándose a diferentes partes del mundo para mostrarnos las cosas que van pasando a medida que la humanidad se concientiza de lo que está ocurriendo y de cómo esto cambia por completo las cosas tal como se conocían. En esa narración conocemos a cuatro personajes, los cuales serán los encargados de vislumbrar los distintos escenarios que se construyen bajo este hecho trascendental: Roxy es una joven, hija de un criminal londinense, que es testigo del asesinato de su madre por lo que parece un ajuste de cuentas; Tunde (el único hombre) es víctima de los efectos de la nueva habilidad de las mujeres, lo que lo lleva a cambiar su mentalidad por completo, para asumir con esto un rol importante en la historia que empieza a escribirse; Margot es senadora en Nueva Inglaterra y tendrá que vivir toda esta revolución social desde una posición de poder, y con el permanente compromiso de proteger a toda costa a su hija Jocelyn; y Allie, una joven huérfana que ha pasado de hogar en hogar siendo víctima de la violencia y que convive con traumas y frustraciones por lo que ha sido su realidad.

El libro inicia con un “Faltan diez años”, y va avanzando con esta cuenta regresiva para mostrarnos las situaciones que van desencadenándose desde que las mujeres descubren este don, las repercusiones que esto tiene en sus vidas diarias, el modo en que las políticas públicas y los programas de gobierno se tienen que transformar, y las repercusiones que tiene en la religión el rol que empieza a asumir la mujer, entre muchas otras cosas. Este avance en el tiempo hacia ese misterio que solo conoceremos al terminar el libro, nos permite identificar las diferentes etapas de esta revolución social, los efectos humanos que ello genera, y la metamorfosis que experimenta el mundo por todo esto. Lo mejor del caso es que Naomi Alderman no es celosa en su visión sobre las cosas que pasan en el mundo que construye, sino que la describe al detalle para hacer que lo que trata de contarnos y transmitirnos cale profundamente.


Roxy, Tunde, Margot y Allie, los cuatro personajes principales de esta historia, son los encargados de mostrarnos las cosas que van pasando en esta línea de tiempo, los cambios que se van sucediendo durante esos 10 años, y las secuelas que lo ocurrido van dejando en sus vidas. Estos cuatro personajes tienen una característica en común, y es que todos, desde su espacio y su posición, sacan provecho del don que ha despertado en las mujeres, y han logrado transformar su vida a raíz de esto (para bien y para mal).

Esta convergencia tan certera entre los personajes y la historia, y el desarrollo que ambos puntos tienen, son sin duda alguna la mayor fortaleza de esta novela en lo que a su construcción se refiere, pues permiten vislumbrar lo que es la sociedad, lo frágil que puede llegar a ser ante los cambios que se generan, los roles que sus diferentes actores van asumiendo, y las repercusiones que todo esto tiene en la manera en que se tejen los hilos de nuestra realidad.

Pero lo más poderoso de esta novela es su mensaje central, ese que se condensa en la charla entre un par de escritores (Neil y Naomi) al inicio y al final del libro, como una especie de epílogo y prólogo, plagado de ironía y de verosimilitud, en donde se muestra a ciencia cierta lo que es el ser humano, y se concluye al respecto de nuestra realidad y de la planteada en el libro. Estoy convencido de que ese estatus de igualdad por el que muchos luchamos es el ideal que debemos perseguir, y por el que debemos trabajar constantemente.


No puedo terminar sin aplaudir la preciosa edición que Roca Editorial logró para este libro, tapa dura con sobrecubierta, colores fuertes, detalles contrastantes, e ilustraciones que potencian el componente histórico que plantea la narración. Sencillamente espectacular, de esa manera se enamora a un lector.

“The power” de Naomi Alderman, tal como la definió Margaret Atwood, es una novela electrizante y sorprendente. Un libro importante, cargado de emociones y de realidad, lleno de crudeza (mucha), de experiencias de todo tipo, de vivencias que marcan el destino, de hechos que toman decisiones. Una distopía feminista ambiciosa, un estudio superlativo sobre el poder y sobre las consecuencias socioculturales de un sistema humano que estratifica y que superpone los derechos de unos sobre los de otros. Lectura altamente recomendada.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Reseña: Los niños imaginarios - Valentina Toro

Siempre me ha causado curiosidad escuchar a padres, personas en la televisión, e incluso a mis primos y a varios de mis compañeros hablar de los amigos imaginarios. Yo me daba cuenta de que mi hermana hablaba con alguien en su cuarto mientras jugaba con sus muñecas, e incluso hace un par de años mi sobrina también tenía una amiga imaginaria.

Cuando yo era pequeño jugaba con mis hielocos, con mis canicas, con un cojín en forma cilíndrica al que le decía Dulce, y con una oveja llamada Pelusa, la cual podía rellenar con ropa o con espuma. Hubo días en los que me senté en mi cama, o en el sofá en el que dormía en ocasiones, y llamé a ese amigo que nunca se hizo presente. Lo más seguro es que él se dio cuenta de que desde muy niño fui bastante autónomo, de pocos amigos y de pocos juegos, y pensó que no lo necesitaba. Hoy me gustaría contarle que muchos días quise hablar con alguien, tener con quien jugar, porque la imaginación no siempre fue suficiente.

El caso de Lorenzo no es igual al mío. La muerte de su padre hizo que su mamá decidiera que lo más conveniente era mudarse a la casa de la abuela paterna, Flora, quien habitaba en una casa muy cercana a un bosque que parecía tener vida propia. En ese lugar, la vida de Lorenzo cambió por completo, y no solo por el misterioso bosque o por lo particular que era su abuela, sino por la aparición de los seres que le cambiarán la vida y que le dan el nombre al libro protagonista de esta reseña. En esta oportunidad vamos a hablar de “Los niños imaginarios” de la escritora colombiana Valentina Toro, publicado por Intermedio Editores.


Al igual que “El pájaro de ébano”, el anterior libro de Valentina, esta obra también está enmarcada dentro de lo fantástico, con un cierto toque del horror que tanto ama la autora. Bajo este halo se construye el camino de Lorenzo por el lugar en el que su padre creció, por las cosas que su progenitor vivió, por los secretos escondidos en la zona, y por las situaciones de las que el empezará a ser testigo y parte desde su llegada a la casa de su abuela Flora, un espacio que lo hará enfrentarse con sus mayores miedos, y empezar a visualizar de una manera diferente su futuro.

Lo primero que vale la pena mencionar es la notable evolución de la autora en su estilo de escritura, el cual se siente más pulido y acertado, cosa que se evidencia en lo que respecta a las descripciones, las cuales siguen siendo adecuadas, pero ahora no rozan lo excesivo, no llegan a ser pesadas en ningún momento, no cargan en extremo la lectura, sino que son suficientes para que nosotros como lectores nos encarguemos de pintar la escena por completo; en el mismo sentido podemos hablar del ritmo dentro de las pasadas 200 páginas de esta obra, el cual se mantiene de muy buena manera, sosteniendo la inquietud sobre las situaciones que se plantean, y el ánimo por seguir adelante hasta llegar al final. “Los niños imaginarios” no se siente ni muy corto ni muy extenso, sino justo para lo que cuenta.

Estamos frente a una novela juvenil (12 a 16 años) que fácilmente puede ser disfrutada por un adulto, por un adolescente, y por un niño en compañía de un adulto. La autora logra tocar temas sumamente álgidos y delicados como la pérdida de un ser querido, la adaptación a un nuevo lugar permanente, la actitud de los niños frente a los problemas de los adultos y viceversa, la soledad, entre algunos, sin complejizar la historia, sin hacer que la narración pierda el rumbo. Esto para mí fue lo más valioso, pues esta es una historia con mensaje, una historia que deja pensando, una historia que permite reflexionar sobre muchos temas, una historia que seguramente nos hará entender muchas cosas y ser tolerantes con algunas otras.


Pero esta aventura no sería nada sin sus protagonistas, y vale la pena hablar un poco de ellos. Lorenzo es un personaje superior, de esos que se hacen indelebles en nuestra memoria, cargado de ternura, de inteligencia, de las preguntas propias de su edad, de miedo hacia lo desconocido, pero aún así muy valiente. La abuela Fátima es un ser misterioso, cómico, sabio y que puede ver más allá de lo que los demás notan. Los niños imaginarios son sencillamente increíbles, astutos, sagaces, temerosos pero decididos, comprometidos con sus objetivos, y terriblemente impertinentes; no puedo dejar de hablar de Aurora, un ser sorprendente, una niña imaginaria clave en el desarrollo de la historia, y de quien espero se enamoren tanto como yo. La obra cuenta con un grupo de personajes en el cual se nota el crecimiento, el impacto de las cosas que van sucediendo, las cicatrices de lo vivido, y eso es algo que valoro mucho.

Y en este mismo sentido, a medida que fui leyendo aprecié puntos de encuentro con un clásico de literatura universal como lo es “Peter Pan”, pero no porque se trate copiar ni mucho menos, sino porque le rinde un homenaje válido, respetuoso, que denota el amor que seguramente la autora siente por esa historia que ha inspirado a cientos de miles a mantener los valores de la infancia y jamás olvidar a nuestro niño interior.

Además de escritora, la autora de este libro es una ilustradora portentosa, y en esta obra se entrega por completo. La parte gráfica de este relato potencia sobremanera la narración, hace parte de ella, genera una experiencia de lectura más rica, me hizo sentir mucho más dentro de la historia, y eso es algo sencillamente increíble. Ese camino que recorren las ilustraciones de Valentina Toro entre lo oscuro y lo enternecedor, es único y encantador. En serio, es imposible no enamorarse del trabajo de esta mujer.

“Los niños imaginarios” de Valentina Toro era un libro al que le traía medianas expectativas, pero que me sorprendió por completo, y de manera muy grata. Una historia llena de mensajes para la vida, de reflexiones frente a las situaciones difíciles, que resalta el valor de los recuerdos, de la familia, de aceptarnos como somos, entre muchas otras cosas más. Una muestra perfecta del poder que tiene una novela en donde lo escrito y lo gráfico van en un mismo sentido, y tienen la misma fuerza. Estoy seguro de que disfrutarán tanto como yo adentrándose en este particular bosque y corriendo junto a niños que andan en cuatro patas.

Reseña: El ferrocarril subterráneo - Colson Whitehead


La humanidad ha vivido, y sigue viviendo, épocas oscuras. Podemos remitirnos fácilmente a las dos guerras mundiales que hemos enfrentado, al derrumbamiento de las torres gemelas, a las cruzadas, a lo que significó la llegada de los españoles para los nativos en gran parte de América Latina, a los conflictos internos que han generado el desplazamiento forzado de miles de personas alrededor del mundo (Colombia como claro ejemplo), a la interminable disputa en oriente medio, a la crisis socio-política que vive actualmente Venezuela, o la guerra de secesión (mejor conocida como guerra civil) en Estados Unidos…

Pero todos estos hechos históricos que han mostrado lo peor de nuestra naturaleza, esa vileza arraigada en lo que somos, también han servido para develar elementos totalmente opuestos en nuestra conducta, para dar a conocer esa parte de nosotros mismos que deberíamos hacer más notoria, ese sentido activista y de preocupación por el otro y por su realidad, ese foco de atención por el bienestar de nuestros semejantes, y por el establecimiento de un entorno equitativo, justo y amable.

A mediados del siglo XIX se forjó una iniciativa que salvó la vida de más de 100.000 afroamericanos, la cual se conoce como ferrocarril subterráneo, nombre asentado por el uso de términos ferroviarios para explicar las diferentes actividades que desarrollaron quienes ayudaron a miles de seres humanos a escapar de las plantaciones esclavistas del sur de Estados Unidos, hacia estados libres o hacia Canadá, para brindarles la oportunidad de encontrar la libertad, gozo que la gran mayoría de ellos ni siquiera sabían que existía.

Representaciones de la guerra de secesión, extraídas de sobrehistoria.com

En espacios de tiempo como en el que nos encontramos actualmente en donde la intolerancia se masifica, el concepto de sociedad está cada vez más devaluado, los líderes políticos imponen discursos cargados de odio y segregación (¿cómo olvidar que el presidente del país más importante del mundo es un personaje como Donald Trump?), y en donde nos seguimos matando por no aceptar nuestras diferencias, voces como la de Colson Whitehead son poderosamente necesarias.

“El ferrocarril subterráneo”, del autor recién mencionado, fue publicado en 2016 y merecedor del Premio Pulitzer y el National Book Award, entre muchos otros galardones. Este libro nos cuenta las memorias de una raza, la crónica de millones de personas que, por el simple hecho de tener la piel de otro color, fueron privadas de su libertad y sometidas a uno de los horrores más grandes que la historia haya conocido: la esclavitud.

En esta obra conoceremos a Cora (quien en muchos aspectos me recuerda a la icónica Ana Frank), una mujer afroamericana que por la línea de vida ha estado condenada a no tener autonomía sobre sus acciones, a depender por completo de la voluntad de otros, y a ver maltrechas y maltratadas constantemente su dignidad e integridad. Cora, al igual que su abuela Ajarry, y del mismo modo que lo hizo durante muchos años Mabel, su madre, no ha conocido lo que es tener la potestad de decidir (sí, los esclavos podían hacer ciertas cosas, pero dentro de un rango increíblemente limitado de opciones, y casi todo bajo la estricta aprobación de sus amos), no ha visto de frente la libertad.


Mabel decide escapar para ir por aquello que anhela, por esa libertad que ansía encontrar y disfrutar, pero lo hace sola, dejando a la pequeña Cora, quien en ese momento era solo una niña, completamente desamparada y en pleno inicio de su vida como esclava activa (en la infancia se permitía a los afroamericanos esclavizados “disfrutar” y “vivir”).

Los años transcurren y Cora ve pasar su vida entre abusos, cultivos de algodón, sangre, muerte, latigazos, injusticias, necesidades, lágrimas y carencias afectivas que terminan siendo el detonante para tomar una decisión trascendental para su existencia. Un esclavo llamado Caesar le habla de un ferrocarril subterráneo mediante el cual podrán escapar del lugar del que se encuentran y llegar a otro sitio mejor, en donde quizá la libertad no sea una utopía. Cora acepta, sin importar las consecuencias que esto le pueda acarrear, pues nada puede ser peor que todo lo que ha presenciado y padecido.

Este es el punto de inicio de esta novela que retoma la narrativa enfocada en la vida de los esclavos, en el horroroso sentir de superioridad que ha llevado al ser humano a ser artífice de hechos vergonzosos y denigrantes para con sus semejantes y para con el lugar en el que vive. Colson Whitead mezcla de manera brillante dos polos opuestos: la esperanza y la crudeza, el anhelo y la realidad. Lo anterior queda completamente claro pues el enfoque de la historia puede llevarnos de la búsqueda incesante de Cora por conocer algo diferente, a la misión permanente del cazador Ridgeway para regresar a los afroamericanos a manos de sus amos, quienes son convencidos totales de su estatus superior, de su papel dominante frente a quienes tiene un tono de piel diferente, y legitiman las afrentas de las que son directores.


En pasadas 300 páginas el autor exhibe un hecho colectivo de resonancia histórica por medio de un camino particular, las vivencias de unos cuantos que son el reflejo del dolor y el terror que soportaron (y soportan todavía) millones de personas alrededor del mundo. Lo más interesante, y seguramente el acierto más grande en el trabajo de Whitehead, radica en hacer de un hecho real como el ferrocarril subterráneo, una narración ficticia capaz de mostrar el rigor y la severidad de lo que realmente pasó. Sí, en los anaqueles de la historia el ferrocarril subterráneo quedará registrado como un nombre dado a un hecho concreto, pero en este libro el ferrocarril es verdadero, las vías no son caminos para recorrer a pie, y las estaciones no son las casas de los blancos comprometidos con la abolición de la esclavitud. Bajo los pies de muchos, algunos otros buscan ver el sol, metafóricamente hablando. Whitehead construye un ferrocarril de verdad, una vía paralela a la libertad a la que atravesaron miles de personas durante el siglo XIX, una ruta que literariamente le permitió explorar sucesos atractivos y más potentes de cara al lector y al ejercicio de la escritura. El autor nos permite reconocer lo vivido mediante a un relato inédito.

Nadie debería sufrir un flagelo como la esclavitud, y esta obra, dentro de lo que cabe y guardando las proporciones, nos lo deja muy claro. El ritmo raudo de la narración, y la calidad y profundidad descriptiva de la misma, nos sensibiliza de manera asombrosa y magistral ante los horrores de los que los afroamericanos de esta historia eran víctimas, y de los que millones de personas son víctimas en la actualidad. Las escenas destilan la inclemencia de la realidad, la barbarie continua, la desesperanza latente e inagotable, y un cúmulo de sensaciones de las que no será posible salir ileso, y que avanzan a ritmo desenfrenado, sin pausa ni espera, como debe sucederles a quienes están privados de la libertad y son condenados a “vivir” en función de las decisiones y la voluntad de otros. La habilidad del autor es tal, que parece que estuviéramos viendo una película por la claridad gráfica que denota (seguramente habrá una adaptación al cine o a la televisión muy pronto).

Rutas del ferrocarril subterráneo. Imagen tomada de wikipedia.com

Pero como lo mencioné antes, este libro transita en dos escenarios, y es por eso que con el paso de las páginas también nos encontraremos con otro enfoque diferente, que logra sobrevivir a pesar de todo, y es el de la supervivencia, el de seguir caminando a pesar del cansancio y la inclemencia, de eso que nos hace buscar lo que queremos, aunque todo parezca estar en nuestra contra.

Para mí pesar, todo este interesantísimo trayecto se vio opacado en cierto punto por lo que creo son fallas en la traducción de la obra, pues me topé con incoherencias y con ciertos errores que interrumpieron por momentos el ritmo e hicieron que me detuviera un rato en la lectura. Seguramente leeré más adelante la obra en su idioma original para así poder confirmar o borrar mis temores al respecto.

“El ferrocarril subterráneo” es un libro que duele, que se sufre, que no escatima en descripciones para hacerte ver de forma sumamente realista lo que muchos tuvieron que sufrir a lo largo de su vida, las atrocidades que el ser humano es capaz de generar, y que por momentos se vuelven insoportables incluso a la lectura… Una obra sobre el pasado que cala a la perfección en un momento presente lleno de incertidumbre, de odio, de ideas poco claras, de una ciudadanía demasiado tibia y de dirigentes bastante estúpidos. Un relato llamado a llevar el adjetivo de clásico por lo válido y perpetuo que resulta el mensaje que recorre sus venas. Un llamado de atención para conocer la historia y hacernos responsables de no repetirla.


jueves, 30 de noviembre de 2017

Reseña: Los pecados de Victoria - Giovanna

Muchas veces la ficción nos presenta escenarios utópicos, en donde las cosas suceden de manera fortuita, forzada y poco verídica. Sí, puede que la realidad llegue a obedecer a esas premisas, puede que los hechos se sucedan de un modo poco entendible o que la suerte opere de manera inesperada. Pero en la gran mayoría de los casos la existencia acata otras reglas.

La literatura erótica contemporánea, teniendo como referente principal al libro “Las 50 sombras de Grey”, ha establecido ciertos parámetros a la estructura narrativa y al modo en que este tipo de historias han empezado a contarse. ¿Se les hace común el espacio en donde se encuentran una universitaria tímida y virginal con un hombre adinerado y adicto al sexo? Sí, seguramente se han topado con historias de este tipo en los últimos años, y posiblemente seguirán encontrándose con esta fórmula de éxito hasta que la misma esté completamente gastada.

¿Hay algo de malo en estas tendencias, en libros de este tipo? Por una parte, debo decir que no, ya que todo mundo tiene derecho a escribir y a leer lo que desee; pero, por otro lado, me parece que este tipo de fenómenos terminan desgastando los géneros, estableciendo parámetros que dejan fuera del juego a otro tipo de narrativas, que usualmente pueden llegar a ser más interesantes.

Cuando hay una fórmula de éxito, es normal que la mayoría la siga, es por eso que resulta sorprendente encontrarse con algo como “Los pecados de Victoria”, de la autora colombiana Sandra Zuluaga bajo el pseudónimo Giovanna, apuesta de Calixta Editores.

Confieso que compré este libro por los siguientes motivos:

  • Curiosidad por ver qué me iba a encontrar, pero sin esperar absolutamente nada (NADA).
  • Apoyar a una editorial independiente y al talento nacional.
  • Un buen amigo es el esposo de la escritora, así que…

Cuando empecé a leerlo me detuve varios segundos en la portada, y me cuestioné el porqué iba a leer eso si no me llamaba en absoluto la atención, pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…


Esta obra nos cuenta la historia de Victoria, una mujer que se sale por completo del concepto de lo idealizado, una mujer real, que por causa de un hecho del pasado ve como su vida no termina de acomodarse, y como cada paso que va dando resulta en un rompimiento completo a su integridad como persona.

Desde muy pequeña, Victoria no encuentra su lugar en el mundo, no se siente completa ni satisfecha con las cosas que hace, lo que la lleva a buscar en el sexo una solución, un escape, un respiro a esa realidad que la asfixia y no la deja seguir adelante. Pero su baja autoestima hace que lo que ella ve como su remedio termine convirtiéndose en un arma de autoflagelación, en una herramienta para hundirla cada vez más en el abismo sin fondo que parece estarse tragando su vida.

Desde el momento que te sumerges en las páginas de este libro, navegas en una historia muy humana, llena de sinceridad, de dolor, de sentimientos encontrados, de la búsqueda de una mujer por sanar las heridas que la desangran. Victoria trata incansablemente de salir de sus problemas, de encontrar un salvavidas, pero siempre termina acudiendo a soluciones que la dañan, que la lastiman y que minan su confianza.


La autora va alternando el presente de la protagonista con flashbacks, todo con el objetivo de mostrarnos el hilo de construcción de la vida de Victoria, la relación causa y efecto de lo que pasa en ella. Todos los seres humanos somos la suma de las decisiones que tomamos, y Victoria no se escapa a eso.

Este monólogo no cuenta la vida de una mujer que vive sola en el mundo, pues en su día a día interactúa con personajes que contribuyen sobremanera a las cosas que le van pasando, y al rumbo que va tomando su vida. Una hermana y un padre ausentes, una madre que poco la atiende, un gran amigo, un esposo que llegó por los motivos equivocados, una hija a la cual no ha sabido tratar, y varios personajes más que le darán condimento a este drama.

Gabriel y Camila hacen parte de ese grupo de varios personajes más, y para mí tristeza, son dos personajes que siento pudieron aportarle muchísimo a la historia, pero creo que lamentablemente se desperdiciaron, que no se logró el punto de exprimir el potencial que tenía su inmersión en la historia.

Pero ¿no se supone que esta es una novela erótica? Sí, en cierto modo lo es, pero ese elemento pasa a ser un componente, más no el elemento principal, la autora no tomó el camino fácil, sino que se atrevió a ver más allá. La vida de Victoria es un cúmulo de traspiés, los cuales ella trata de solventar explorando su sexualidad al máximo, ejercicio que desarrolla incluso a costa de su propia tranquilidad y dignidad. Las descripciones construidas por la autora son acertadas, logran su cometido y en ningún punto rozan lo burdo. Las escenas son excitantes, vívidas, y suman de buena manera a la intención final de la historia, la cual concibo más como un análisis personal de hasta donde podemos llegar cuando no logramos tomar las riendas de nuestra realidad.

Hubo un punto que tenía que destacar, y es el notorio progreso en la calidad editorial del producto final de Calixta. Chévere el paso adelante.

“Los pecados de Victoria” es un libro que no esperas, que no ves venir, que te atropella, te hace reaccionar a la fuerza y te muestra la vida real, esa que duele, esa que se sufre, esa que está llena de angustias y de frustraciones. Una obra que muestra la exploración de los límites, la libertad de la sexualidad, y los riesgos de las decisiones equivocadas. Da gusto encontrarse con productos colombianos como este, y espero ver muy pronto que sigue en la vida de Giovanna.

Reseña: 24 señales para descubrir a un alien - Juliana Muñoz

Antoine de Saint-Exupéry expuso en su obra cumbre, “El principito”, una enfermedad que aqueja al ser humano a medida que los años pasan y la edad aumenta. Crecer, ese suplicio que hace que frecuentemente olvidemos lo que es esencial, lo que es importante, lo que nos hace felices, lo que hace que el corazón se acelere sin que nos sintamos cansados, lo que es rasparnos las rodillas y querer seguir corriendo, lo que significa tener una cuenta atrás encima mientras buscamos afanosamente un escondite, lo que significa ser niño y ver las cosas de otra manera.

Sí, bien nos enseñaba ese niño de cabello rubio y ropa verde que los años muchas veces cierran nuestra imaginación, nos vuelven cuadriculados, y hacen que, en donde hay una serpiente digiriendo un elefante, simplemente veamos un sombrero.

En ocasiones me siento a leer o a jugar con mi sobrina, y descubro que su forma de ver el mundo es diferente y especial, está (hasta cierto punto) libre de prejuicios, está llena de inventiva y creatividad, esa misma que noto se ha ido perdiendo en mi ejercicio diario, así trate sin descanso de mantenerla a flote.


Benjamín es un pequeño que vive esa situación día a día porque ya no reconoce a aquel al que le dice papá; porque ya no puede jugar con él; porque ya ni siquiera le puede hablar. Benjamín cree que la rabia, la frustración y la tristeza que ahora caracterizan a su padre, son consecuencia de una transformación que lo convirtió en un alien, o quizá a la aparición de un pequeño alien que ahora controla a su padre, y que le ha robado la esencia a ese ser que tanto ama.

Así como el principito hizo con el aviador, o como mi sobrina hace conmigo, Benjamín se da a la tarea de recuperar a ese papá que lo alzaba al llegar del trabajo, que abrazaba y besaba a su madre, que le contaba historias sobre su pasado y le daba consejos para la vida.

“24 señales para descubrir a un alien” nos cuenta la historia de ese niño de ocho años, de ese pequeño que no entiende por qué su padre cambió de la noche a la mañana, de ese ser humano que no comprende en qué momento un alien se adueñó del corazón de su progenitor.

Cada capítulo de este libro es una señal que nos ayudará a entender por qué Benjamín cree que su padre es un ser de otro mundo, o que un ser de otro mundo lo controla. Este niño nos habla a su manera, con las pausas que quiere, e incluso con la ausencia de las mismas. Su historia es totalmente sincera, y está impregnada del dolor de quien sabe que ha perdido algo importante; del anhelo de quien quiere recuperar lo extraviado; y desde la inocencia, la ingenuidad y la sabiduría que solo un niño puede alcanzar.

Por si acaso, aquí están las señales...

Benjamín nos habla del lugar en donde habita, de la vida llena de necesidades que afronta su familia, del desvanecimiento de su madre, de las cosas que hace con su amigo Carlos, y también de las aventuras que vive con su mascota, una gallina muy peculiar y encantadora llamada Pascuala. Todos estos detalles nos permiten entender de mejor manera lo que está pasando en la cotidianidad de Benjamín y su círculo.

¿En verdad el papá de Benjamín es un alien? Creo que, al crecer, todos y cada uno de nosotros, a su modo y a su extensión, terminamos convirtiéndonos en alienígenas, en seres que se dejan absorber por la rutina, que permiten que la realidad los ahogue, que no comprenden a los demás y no saben encontrar una forma de comunicación idónea con el resto, que se guardan sus problemas y se asfixian en ellos, que dejan de hacer las cosas que los hace felices, que se dejan esclavizar por sus trabajos, que dejan de sorprenderse, y que olvidan los detalles que son importantes en la vida.

“24 señales para descubrir a un alien” es la ópera prima de Juliana Muñoz Toro, merecedora del 3r Concurso de Escritura Tragaluz, y seleccionada por la Biblioteca Juvenil Internacional para hacer parte del catálogo White Ravens en 2017. Al igual que pasa con “El principito”, este es un libro que parece estar pensado para el público infantil, pero en el fondo está concebido para el universo lector en general, para sacar conclusiones y enseñanzas desde la etapa de la vida en que nos encontremos, para sentirnos identificados desde el papel de niños, de adultos, de padres, de hermanos, de amigos, o de hijos. Espero que se esa búsqueda incansable de respuestas por parte de la autora siga regalándonos historias de la calidad y el valor que tiene la de Benjamín. Espero poder decirle algún al pequeño alien que llevo en mi interior que le doy vacaciones permanentes.


viernes, 17 de noviembre de 2017

Reseña: Toma tus problemas sin gravedad - Oscar Ospina (Mostropi)


Hay quienes aseveran que los sueños no pueden hacerse realidad, pero, con toda convicción, vengo a decirles que eso no es cierto. Hace algunos años una de las personas más importantes de mi vida me presentó a un osito y a un pollito que personificaban las situaciones por las que nosotros pasábamos día a día, y que cada uno a su modo nos representaba a nosotros. Desde ese instante me enamoré por completo de ese proyecto, se lo recomendé a un par de editores porque vi el potencial suficiente para llevar a ese par a las librerías, pero, afortunadamente para mí, esos editores lo dejaron de lado y me dieron la oportunidad de encargarme de esa tarea, y de esa manera hacer un sueño realidad.


Mostropi nació años atrás como una idea del ilustrador caleño Oscar Ospina, quien fue perfilando este proyecto, el cual encontró su centro con la llegada de Opi, un oso perezoso, comelón, tierno y cariñoso. Poco a poco fueron llegando más y más seguidores a las redes sociales de Mostropi, y estos empezaron a pedir a alguien más en el equipo, y fue así como nació Kipi, un pollito amante del ejercicio y de la comida saludable, ordenado hasta el cansancio y amoroso como pocos. Las aventuras de este par fueron tomándose Facebook e Instagram, y abriéndose paso en el mundo virtual en que nos movemos a diario.


¿Qué hace tan especial a estos personajes? Evidentemente lo tiernos y divertidos que son, pero más allá de eso, creo que lo parecidos que son ellos a cualquiera de nosotros. Opi es fanático de quedarse en cama hasta tarde, está inhabilitado para hacer dieta, protege a los que ama sin escatimar esfuerzos, tiene un sentido del humor bastante particular, es demasiado detallista, y trata de no ahogarse en un vaso de agua; Kipi disfruta ir al gimnasio, le gusta tener sus cosas arregladas, es bastante indeciso y ansioso, además de caprichoso y consentido… Estas son solo algunas de las características de cada uno de estos personajes, con las cuales podemos identificarnos sin ningún problema. Opi y Kipi son amigos, son pareja, son vecinos, son padre e hijo, son nieta y abuela… Ellos simplemente viven como cualquiera de nosotros, y ese es sin duda su punto a favor más grande. Son personajes animados, pero con grado de esa realidad bonita que tanto necesitamos para no perdernos en un mundo cada vez más caótico.

Un padrino orgulloso.

“Toma tus problemas sin gravedad” es el primer compendio de aventuras de este par inigualable (y espero que no sea el último), y definitivamente es el libro que he editado al que más cariño le tengo (los quiero a todos de un modo que no imaginan, pero este tiene un significado especial). Cada una de sus páginas es una muestra de que está permitido ser feliz, y que ese estado al que tanto tememos y que creemos inalcanzable, está más cerca de lo que pensamos, al alcance de las cosas pequeñas que nos pasan día a día.

Esto es solo una muestra de todas las cosas maravillosas que pueden encontrarse en mostropi.com

Opi y Kipi tienen un lugar especial en mi corazón, los rememoro en la mañana cuando tomo agua de panela en un mug que me recuerda que sonreír es gratis, pienso en ellos cada vez que abrazo sus réplicas de peluche a quienes he encomendado mi biblioteca, y les agradezco por recordarme que vale la pena soñar.

Para cerrar, los invito a hacer parte de este sueño que el equipo de Mostropi (Juliet y Oscar, los admiro como no imaginan), Ediciones B (ahora parte de Penguin Random House), el maestro Hache Holguín y este servidor preparamos con tanto esfuerzo y pasión, los elementos que generan las grandes cosas en la vida. Vayan a las librerías, abran un libro y ríanse un buen rato. Les aseguro que no se van a arrepentir.


Pd: Gracias infinitas a mi persona favorita del mundo por mostrarme a este par de compañeros que, sin saberlo, le dieron un sentido diferente a mi vida. Sí, los libros me cambiaron la vida, y parte de todo eso es gracias a ti.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Reseña: La Biblia de los Caídos (Tomo 1 del testamento de Sombra) - Fernando Trujillo

Thot, un antiguo dios egipcio, fue el escritor del que, para muchos, es considerado el primer libro maldito o prohibido de la historia de la humanidad. “El Libro de Thot” contiene un compendio de información que muchos relacionan con la sabiduría del universo. Se dice que quien se haga dueño de este libro ostentará poderes inimaginables que lo convertirán en un ser todopoderoso.

El Necronomicón es una obra que, según los conocedores, esconde entre sus páginas cientos de misterios que podrían cambiar el orden del mundo en sí mismo. Se dice que en este texto prohibido se encuentran rituales para resucitar muertos, viajar en el tiempo, y hasta atravesar dimensiones.

La cienciología estalló como fenómeno mediático hace algunos años gracias a que personajes de reconocimiento público como Tom Cruise se alzaron con su bandera. Excalibur fue escrito por L. Ron Hubbard, el fundador de este movimiento religioso, y se dice que dentro de sus páginas se encuentra la respuesta a diferentes dudas existenciales que han rondado la mente de la humanidad desde su creación.

Estos son algunos de los libros que a lo largo de la historia han recibido el calificativo de malditos o prohibidos, pero que muchos buscan encontrar y comprender, sin importar las consecuencias que esto pueda acarrear. Ese es el caso de “La Biblia de los Caídos”, un libro que conocedores, religiosos, y seres de todo tipo y naturaleza, buscan incansablemente para propósitos muy variados, por lo que se dice que está consignado en sus páginas. Fernando Trujillo y Ramsey se han dado a la tarea de contarnos acerca de este misterioso texto, empezando por la historia del Gris, un ser sin alma que se dedica a realizar trabajos que su condición le permite desarrollar de mejor manera. Pero ahora llega la oportunidad de adentrarnos un poco más en esta enigmática historia, gracias a Panamericana Editorial, quien se decidió a dar a conocer el Tomo 1 del testamento de Sombra.


En el tomo cero nos encontramos con ángeles, demonios, niños malditos, hombres que podían cambiar de cuerpo, e incluso con seres sin alma; pero en esta segunda entrega de la reconocida saga de “La Biblia de los Caídos” el protagonista del relato es un vampiro que no transpira elegancia, pero sí mordacidad, sangre fría y sagacidad. Sí, este es un vampiro que vive en medio de los estereotipos que Bram Stoker y Stephenie Meyer (un extremo al otro) le han otorgado a esta especie, trabajando como el mejor asesino a sueldo de los últimos tiempos.

En medio de una Madrid arcana y oscura, vamos conociendo algunos detalles (me hizo falta un poco más de profundidad) de este particular personaje que se mueve de manera peligrosa entre el bien y el mal, y cuyas motivaciones vamos tratando y comprendiendo a medida que, con el pasar de las páginas, él mismo nos las va develando. Sombra es el centro de todo, el corazón del sistema nervioso.

Es plausible el modo en que Fernando Trujillo tiene mapeado todo el universo que se encierra en esta saga, el cual seguiremos descubriendo dentro de los siguientes tomos: hilando detalles, escondiendo secretos, dejando cabos sueltos, preparando giros inesperados, y conectando las vivencias de los personajes que de un modo u otro están relacionados con “La Biblia de los Caídos”.

La acción nuevamente se gana un lugar protagónico dentro de esta historia, aunque en cantidades más pequeñas (sí, no es posible pedir más acción en un relato de pasadas 150 páginas). Este elemento permite que, sumado al estilo narrativo que se apoya en la simpleza y la claridad, la lectura se haga de manera rápida, y que el proceso se disfrute.


Pero el aspecto que más disfruté del tomo cero (0) es sin duda alguna el mismo que se ganó mi corazón en esta ocasión, y está en el magnífico trabajo en la creación de personajes, y en los personajes como tal. Sombra es un tipo inquietante, al que puedes odiar y amar al mismo tiempo, un hombre de contrastes en todo el sentido de la palabra, y del cual espero demasiado para el devenir de la saga. Hay algunos otros personajes que también se dan lugar en este tomo, de los cuales terminé completamente encantado con Tedd y Todd, un par de tipos hilarantes, astutos, brillantes y que esconden misterios que muero por descubrir. En serio, Fernando Trujillo es un capo en este campo.

Pero como ya se habrán dado cuenta por lo que he comentado, no me sentí muy conforme con la extensión del libro, pues si bien entiendo que la estructura de la historia se construye para ir dando poco a poco detalles, percibo este relato como una mera estación de transición, que seguramente será de mucha importancia, pero que no me dejó completamente satisfecho. Fue algo así como un buen beso que no duró lo suficiente.

Con el Tomo 1 del testamento de Sombra de “La Biblia de los Caídos” me queda claro que esta historia tiene un potencial inimaginable, y que agradezco tenga como director a un tipo brillante como Fernando Trujillo. Un pasaje lleno de acción, tuercas que van encontrándose y tornillos que aparecen de la nada. Aún quedan muchas piezas para terminar de armar este rompecabezas.