viernes, 25 de noviembre de 2016

Me haces feliz - An Swerts y Jenny Bakker

Ayer me encontré con “Me haces feliz” de An Swerts y Jenny Bakker, un precioso libro infantil que me hizo recordar algo muy importante que aprendí hace algunos años…



La llegada de alguien nuevo siempre constituirá un gran acontecimiento, pero cuando eso pasa en plena vida escolar, las dimensiones de dicho suceso pueden llegar a ser épicas.

Era el primer día en séptimo (segundo de bachillerato). Al llegar al colegio saludé a todos, para luego irme con mi grupo más cercano a nuestro rincón escriturado dentro del patio del colegio. De repente el timbre sonó y todos nos dirigimos a formar en orden de estatura para escuchar las palabras de bienvenida que nos tenían preparados los directivos. El escenario parecía el mismo del año anterior, pero no era así. Algo había cambiado.

Yo era el segundo en la fila de los hombres (siempre seré un hobbit) y la persona que estaba a mi lado era distinta a la que siempre ocupaba ese lugar; incluso esa persona era alguien diferente a todas mis compañeras de grupo, o de nivel.

Nuestra directora de curso nos acompañó a uno de los salones de clases para darnos las directrices de las actividades del día de bienvenida, el horario que íbamos a manejar, y otra serie de instrucciones y comentarios importantes, dentro de los cuales estaba presentarnos a mi nueva vecina en la fila de formación.

Cabello rubio cenizo, rasgos finos y atrevidos, timidez encantadora, ojos café expreso, nariz respingada, falda justo sobre las rodillas y curvas por fuera del promedio. Era imposible dejar de mirarla. Era imposible no hacer de su voz plagada de miedo y ternura lo único que quería escuchar.

Mi corazón empezó a latir, al igual que el de otros 15 o 20 compañeros de mi curso y de otros superiores. No soy el hombre más agraciado (y de pequeño era más feo todavía), así que sabía que si quería acercarme a ella necesitaría sacar provecho de mis puntos fuertes. Conversaba con ella durante la fila, le ayudaba con las cosas que no entendía en las clases, le prestaba mis tareas para que adelantara sus deberes, y aprovechaba cada segundo que me regalaba para hacerle saber que yo era alguien especial que quería acompañarla en su camino, hacerle saber que ella me hacía sentir como nadie más lo había hecho, decirle que moría de ganas por acompañarla hasta su casa cogidos de la mano, y que la musa en quien me inspiraba para redactar las cartas que hacía por encargo era ella.

Con el paso de los días sentí que todo empezaba a funcionar. Habían sonrisas de complicidad entre los dos, en el descanso se recostaba en mi hombro y compartíamos las onces, durante las clases nos lanzábamos un papel que servía de WhatsApp para la época, y de vez en cuando me agarraba de gancho cuando salíamos del colegio.

Sin embargo, mis contrincantes también apretaron el acelerador y dieron rienda suelta a tácticas de conquista de las que yo no disponía: canciones con guitarra en mano en la clase de música (mi voz no es la mejor y lo único que aprendí a tocar fue la flauta), goles dedicados en el torneo de banquitas (soy pésimo para todo lo que implique patear un balón) o grandes osos de peluche olor a fresa (solo me daban dinero para onces dos días a la semana, y con eso únicamente me alcanzaba para una chocolatina mediana), entre muchas otras cosas.

El tiempo se me estaba acabando, así que haciendo frente a mi timidez, tomé una decisión. Durante dos semanas ahorré todo el dinero de las onces, hice por encargo más tareas de redacción comercial de las que había hecho todo el año anterior, y vendí las onces que mi mamá me empacaba para poder comprar algo que fuera perfecto para ella.

La noche anterior terminé la carta más hermosa que había escrito hasta el momento, y la envolví en su sobre respectivo, para luego ponerla dentro de una bolsa de regalo en donde ya habitaba un perro de peluche junto con unos chocolates Ferrero a los que él no tenía acceso.

Fue una noche eterna, pero el gran día llegó. El tiempo parecía no querer avanzar y con esto los nervios se negaban a dejarme tranquilo. El sol brillaba muy fuerte y todo mundo sonreía. Hasta el más insignificante detalle era un buen augurio.

Los minutos pasaron y la hora de salida llegó. Me quedé en mi pupitre moviendo incesantemente los pies mientras mi mejor amigo corría por las escaleras para buscarla y decirle que el profesor de la clase que acabábamos de terminar la necesitaba para algo urgente.

De un momento a otro sentí que ella abrió la puerta y cuando volteé a mirarla, me regaló un saludo que me hizo sonreír, como lograba con cada cosa que hacía. Le pedí que se sentara a mi lado, y luego de pasar saliva un millón de veces, con mi mano temblorosa le entregué el regalo que le había preparado.

Ella lo abrió feliz, sacó un par de chocolates y se comió uno de ellos, abrazó con fuerza al perrito de cara triste, y luego tomó en sus manos la carta en donde había dejado marcada mi vida entera.

A medida que su mirada iba perdiéndose en el papel, su sonrisa fue mutando a una expresión de desconcierto. Llegado el punto final, tomé su mano y le pedí una respuesta a la pregunta que al final de la carta le había hecho. Ella me apretó fuerte, y luego de decirme que no se había imaginado que yo sintiera todo eso por ella, la palabra amigo salió despedida de sus labios y me destrozó en mil pedazos.

Le regalé un abrazo y le dije que no había ningún problema, que podíamos seguir siendo lo que éramos hasta el momento y que todo seguiría siendo igual entre nosotros. Bajamos las escaleras y nos despedimos.

Mientras caminaba a casa sentí que todo a mi alrededor se derrumbaba, que mi vida no tenía sentido, y que estaba condenado a estar solo por la eternidad, lo cual empeoró cuando el sol desapareció espantado por un aguacero portentoso que calló sobre mí. Empapado, abrí la puerta de la casa, corrí a mi cuarto y me tiré sobre la cama a llorar por un buen rato.

Han pasado más de 20 años desde entonces. No les voy a decir que no me dolió, ni que a los dos días ya estaba feliz, porque no fue así. Lo que sí puedo contarles es que tengo muy claro que a los sentimientos no hay que callarlos ni esconderlos, sino darles rienda suelta y dejarlos salir, pues si bien algunos no serán correspondidos, habrá muchos otros que sí tendrán una respuesta positiva. Les habla la voz de la experiencia.




Mi tiempo con Ana Sofía Henao...

Siempre es bueno ver nuevas caras en el universo de la literatura, y más cuando esas caras con solo verlas te llevan a recordar y te hacen sonreír. Después de años y años de seguirla, y de una larga espera en una fila llena de seguidores furibundos, logré tener un rato para conocer y conversar a la talentosísima y bellísima Ana Sofía Henao, autora de "Belinda, princesa de fuego"...



En "Belinda, princesa de fuego" nos encontramos con muchos animales como por ejemplo dragones, ignis, o una mariposa increíble e importantísima en la historia. Si tuvieras la oportunidad de ser un animal ¿cuál te gustaría y por qué?

Tengo un gato hace tres años y me ha parecido un animal misterioso, interesante, con carácter, con personalidad, muy ágil y desconfiado, lo que lo hace muy parecido a mí. También son bastante tranquilos e inteligentes, por lo cual respondería que sería un gato el animal con el cual me identificaría.

De igual manera, creo que las ballenas deben vivir delicioso, así que también me gustaría ser una ballena.

Físicamente eres muy parecida a la Belinda que creaste para el libro, pero ¿con cuál de todos los personajes con que nos encontramos en él te identificas?

Me identifico con todos y cada uno de los personajes del libro, porque tienen algo de mí, pero si tuviera que elegir solo uno, me quedaría con la Pitonisa pues es muy tranquila, misteriosa y sabe cosas pero no sabe el por qué. También podría identificarme con Lila, pues es un personaje romántico, soñador, inocente, y esa parte me gusta mucho de ella.

En este libro hay personajes para todo mundo, como por ejemplo Lila, que es un poco más fresca, desinhibida y desobediente; o también Sergon quien decide irse hacia el lado oscuro, desaprovechando todas las cosas buenas que tiene. De todos y cada uno tengo algo, y todos y cada uno de ellos tienen algo de mí.

Hay algo que me gustó mucho de este cuento y es que no planea mostrar un mundo perfecto, sino algo mucho más cercano a la realidad; más aterrizado a lo que nos podemos encontrar en el día a día.

Todos los seres humanos tenemos cosas buenas y cosas malas. Todos tenemos un lado oscuro y está en nosotros decidir si nos vamos por ahí o no. Creo que todos los cuentos y las historias deberían tener eso, pues en la vida no todo es color de rosa y hay que aprender de todas esas cosas para mejorar y hacernos más fuertes.


Aunque mi libro favorito de Michael Ende es “Momo”, su obra cumbre y más reconocida es “La historia interminable”, que constituye todo un referente en lo que a literatura fantástica se refiere. Cuando estaba leyendo “Belinda, princesa de fuego”, sentí ciertos toques a lo que este autor propuso, lo cual logró que el libro en conjunto se sintiera más rico y consistente.

La verdad, no he leído “La historia interminable”. Cuando empecé a mostrar el formato de mi libro y lo que trataba de proponer, me llegaron muchos comentarios como el que me hiciste respecto a los toques de similitud entre ambos libros, y me recomendaron leerlo para fortalecer lo que estaba escribiendo. Pero decidí no hacerlo porque mi intención era crear un mundo desde cero y totalmente sacado de mi imaginación.

Si tuvieras la oportunidad de encontrarte con un libro, y que este te invitara a un mundo fantástico como el que visita Belinda ¿a cuál te gustaría viajar?

Me encantaría viajar a Iridia, el mismo mundo que visita Belinda, porque es un lugar en donde hay mucho por hacer y por descubrir. Podría pasarme una tarde entera compartiendo con los dragones, otra con las hadas, otra con Lumina, y otras con cada uno de los seres y las criaturas que habitan en los diferentes espacios que componen ese mundo.

¿Viene algo más para Belinda?

Por supuesto. En este momento estoy escribiendo la continuación de este libro, el cual espero que disfruten mucho. 

El mundo de Belinda está lleno de historias, como por ejemplo la de los caballeros de la luna (a los cuales ya les cree su propio universo), la de Lila, la del hada solitaria, y eso solo por ponerte algunos ejemplos. Creo que tengo material para que la historia de Belinda y sus amigos dé para muchos libros (sonrisas).



miércoles, 16 de noviembre de 2016

Belinda, princesa de fuego - Ana Sofía Henao

Eran las últimas horas del segundo enero del milenio que apenas abría sus ojos. No se había acabado el mundo como muchos habían predicho. Todo había seguido su marcha incansable por el camino del reloj.

En las noticias del mediodía de un viernes de ese mes específico, anunciaban un evento que tendría lugar en un nuevo centro comercial de Bogotá al día siguiente. Un evento al que tenía que asistir a como diera lugar.

Convencí como pude a mis papás de llevarme a ese sitio, ya que allí podríamos almorzar y de paso comprar algunos útiles escolares.

Esa era la época del año que me hacía más feliz, aún por encima de navidad o Halloween. Pasearme por las estanterías y mirar las diferentes portadas de cuadernos siempre fue para mí una experiencia increíble y que disfrutaba sobremanera (ahora cambié los cuadernos por los libros, por lo que presiento que mi verdadero amor son las estanterías jajaja).

Fruticas, Catalina Amaya, power rangers, dragon ball Z, Natalia París, hot whells, jean book y otra infinidad de motivos pasaban frente a mí tratando de seducirme y de hacer parte de lo que sería un nuevo año escolar en mi vida, pero yo ya tenía claro qué era lo que quería.
Mi papá me había dicho que solo podía comprar seis cuadernos “de los caros”, los cuales eran suficientes para garantizarme el acceso al evento por el que habíamos ido a ese lugar ese preciso día.

Con factura y las bolsas de la compra en mano, corrimos camino al punto en donde el evento tendría lugar. Luego de pasar el filtro de seguridad, ya estaba sentado entre la multitud con mis papás acompañándome. Era uno más entre la infinidad de niños y jóvenes (y no tan jóvenes) que esperaban impacientes por conocer a quien estaba a punto de presentárseles.

El reloj marcó las siete de la noche y una serie de suaves sonidos electrónicos dio paso a la mujer de carne y hueso que todos los días del año escolar anterior me había acompañado desde las portadas de algunos de mis cuadernos. Allí, frente a frente, tenía a Ana Sofía Henao, tan (o más) perfecta como lo que se veía en el papel… ¿qué más puedo decir?

Los años pasaron y como pude estuve atento a lo que pasara con ella, admirándola por nunca renunciar a lo que es por entrar al mundo en donde las demás sucumben, y creciendo profesional y personalmente con el paso de los años.

Además de los gatos (gusto compartido), las sonrisas, el color blanco y su familia, una de las cosas que más ama esta mujer son los libros, y los efectos que ellos pueden llegar a generar tanto en una persona como en una sociedad.


Además de modelo, diseñadora de interiores y empresaria, ahora Ana Sofía Henao se estrena como escritora e ilustradora, dando a la luz a su primer hijo, el cual consta de poco más de 200 páginas. Un sueño hecho realidad llamado “Belinda, princesa de fuego” y que llega al mundo gracias a Intermedio Editores, es el protagonista de esta entrada.

Aquí nos encontramos con la historia de Belinda, una chica de trece años que no tiene muy claro su lugar en el mundo, ni el orden de las cosas, ni lo que quiere llegar a ser en la vida (como nos pasa a casi todos en la adolescencia), hasta que un día encuentra un libro bastante extraño que le abrirá las puertas de un mundo que ni en su más grande sueño hubiera podido imaginar.

Lo primero que vale la pena destacar de esta obra es el buen trabajo realizado con su carta de presentación: los tonos incorporados en ella, la tipografía utilizada para el título, la ilustración que abre la puerta a la historia (y que vale aclarar, fue hecha por la propia autora, así como todas las demás ilustraciones que nos encontramos pasando las páginas) y los detalles en su parte interna. Todos estos pormenores incluidos en la portada le dan un toque de personalidad al libro que seguramente agradecerán en mejor manera quienes sean contemporáneos con Belinda (si a mí que estoy viejo me gustaron…).

Junto a nuestra protagonista vamos a ir descubriendo una historia llena de personajes fantásticos, criaturas increíbles y lugares fascinantes. Para ello Ana Sofía nos ofrece descripciones precisas de cara al público objetivo de la obra. En “Belinda, princesa de fuego” se construye un mundo de buena manera, aprovechando ampliamente la presencia de ilustraciones (y pudieron haberse incluido muchas más) para fortalecer lo que en letras no se dice. Será muy sencillo vernos vestidos como miembros de la realeza de Iridia, caminando por un bosque solitario en busca de un hada siniestra mientras pequeños seres vienen a nuestra caza ante la mirada expectante de un unicornio de cuerno multicolor que ha sido testigo de todas las historias vividas en esas tierras.

En la tarea de construir un mundo, juegan un papel muy importante los personajes que van participando en la historia, y la autora lo tiene bastante claro. En este universo lleno de fantasía y muy bien ambientado nos toparemos con dragones, ignis, sirenas, reyes, caballeros, guerreros, princesas, hadas, magos, y un montón de seres que están muy bien puestos en el desarrollo de la trama, tienen personalidades muy marcadas e historias que los han llevado a ser lo que son, lo cual le aporta bastante a lo que este cuento termina siendo en su totalidad.

Mi personaje favorito es sin duda alguna Belinda, pues es una soñadora confundida, amante incansable de los libros y valiente por naturaleza. Si le pegan un vistazo a ella, notarán que es una prima no muy lejana de Ana Sofía Henao y quizá por eso me guste tanto.

El lenguaje y la narrativa bajo la cual se desarrolla todo son bastante adecuados para el público a quien va dirigido este trabajo. Los sucesos que se presentan no son gratuitos y todo avanza de muy buena manera, sin abusar de metáforas como en muchos otros espacios se hace, sino apostando por la sencillez para hacer más fuerte el mensaje que se está dando. Tuve un pequeño problema con la cantidad de nombres que se dan al inicio del libro, pero a medida que fueron pasando las páginas todo fue solucionado y la lectura resultó amena.

Además de todo lo ya mencionado, esta obra permite problematizar muchas cosas en nuestro diario vivir: temas como la amistad, la soledad, la valentía, la lealtad, la traición, el ser nosotros mismos, el trabajo en equipo, y el perseguir nuestros sueños, entre algunos otros. Esta historia además de entretener, intenta servir como medio de formación sin hacerse pesado ni aburrido, lo cual resulta realmente valioso.

Pero hay un punto negro en todo, y es la cantidad de fallas editoriales que tiene el libro. Ir leyendo y encontrarte con comas mal puestas, redundancias injustificadas, errores ortográficos y gramaticales por aquí y por allá, y hasta con párrafos a medias, no hace más sino entorpecer la experiencia de lectura y esto sin duda alguna le bajo puntos a mi calificación total sobre la obra.

Pero así como hay oscuridad, también hay un punto increíblemente positivo dentro del trabajo de la autora y es el haber logrado incorporar dos mundos diferentes ubicados en dos puntos temporales totalmente distintos, y establecer entre ellos una conexión tan válida y fuerte como la presente en esta historia. Esto se ve fortalecido por un detalle de edición al estilo de la “La historia interminable” de Michael Ende (del cual toma muchas cosas), que hace más fuerte la relación que desea mostrar la autora. Me encantó lo que hizo la autora al respecto.

“Belinda, princesa de fuego” es un cuento fantástico desarrollado en un mundo de contrastes y personajes muy bien logrados, que no se queda solo en entretener, y en donde aunque las fallas editoriales golpean bastante, no logran ensombrecer en absoluto el precioso primer trabajo en el mundo de la literatura de Ana Sofía Henao.

Gracias a Lúmina, Sergon, Martin, Gabriel, Freda, Rocco, Lila y los demás por permitirme hacer parte de su historia y reconfirmarme que la imaginación es nuestro más grande tesoro.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Reseña: El zoológico petrificado (Los diarios de Cereza #1) - Joris Chamblain y Aurélie Neyret

Todos tenemos al menos una historia que contar. No importa cuánto tiempo llevemos en este mundo o cuánto tiempo nos quede en él. Solo con el hecho de haber ganado la carrera para estar aquí, ya hay bastante material para trabajar.

No importa si conocemos decenas de países o si aún nuestras alas no han sentido otras latitudes, no importa si hemos compartido con miles de personas o si nuestro número de contactos en el móvil no pasa de dos dígitos, no importa si lo nuestro es superar los límites o si más bien preferimos quedarnos en la zona de confort. Todos tenemos letras que quizá no estén escritas en papel, pero que sin duda alguna han contado una historia. Todos tenemos letras que vale la pena recordar, y por qué no, compartir con alguien más.


Este es el caso de Cereza, una chica de 10 años que sueña con ser escritora, y que por recomendación de su madre, inicia a modo de preparación escribiendo en su diario. Ella hace especial énfasis en las cosas que percibe de la gente y en lo que esta le transmite. "El zoológico petrificado" es la primera historia que Cereza tiene escrita en su diario. De esto es de lo que vengo a hablarles el día de hoy.

Lina, Cereza y Erika
Panamericana Editorial ha apostado por este cuento ilustrado como el primer integrante (de los muchos que espero se publiquen) de su sello "Cómic". Escrita e ilustrada por los franceses Joris Chamblain y Aurélie Neyret respectivamente, y editada por Alejandro Villate, esta es una carta de presentación inmejorable y que deja muy altas expectativas respecto a lo que este sello pueda llegar a producir en el futuro.

Cereza es una chica muy inquieta, lo cual va muy de la mano con lo que sueña ser cuando sea grande. Vive con su mamá, es muy cercana a su vecina Anabel Flores (a quien también admira y sigue, pues es una escritora consolidada), y tiene en Erika y Lina a sus mejores amigas, junto a las cuales está construyendo una especie de casa del árbol para realizar sus reuniones y pasar los ratos libres. Un día desde ese lugar ve a un hombre saliendo del bosque con la ropa, la cara y las manos llenas de pintura de muchos colores. El olfato escritor de Cereza se despierta. Ahí hay un misterio y ella debe descubrirlo. Frente a sus ojos hay algo por contar.

En las páginas de este libro se construye una historia en donde la amistad, la nostalgia, el respeto, el trabajo en equipo, la importancia del pasado y el valor de la memoria son los principales temas a explorar. Por medio de los pasos que va dando Cereza en su investigación vamos a ir encontrando lugares maravillosos con mucho tras de sí, así como situaciones que sin exagerar en descripciones te harán pensar en muchas cosas.

Adicionalmente el libro explora diferentes facetas y no solo de los niños, sino también de los adultos. Este detalle es muy relevante de cara a la comprensión que tanto unos como otros pueden llegar a lograr de lo que la otra parte piensa. Si el ejercicio de lectura incluye a los dos actores, les aseguró que será mucho más provechoso (yo lo leeré en cuanto pueda con mi sobrina).

Este primer capítulo del diario de Cereza es tremendamente sentimental y te llega al corazón sin demasiado esfuerzo. Hay momentos en que vas a estar haciendo pucheros y otros en que vas a iluminar tu alrededor por las sonrisas que te va a robar. Es un paseo por un parque de diversiones en donde las emociones están a la orden del día y son casi una caja de sorpresas, solo que en este caso difícilmente encontrarás una desagradable (si lo haces, te pido que me lo cuentes. Por favor).

La gente de Panamericana Editorial trabaja con la calidad en materia de sus ediciones como valor diferenciador, y esta no es una excepción a la regla, sino un punto alto alcanzado. "El zoológico petrificado" respeta muchos de los detalles que la edición original tiene, e incluye muchos otros que lo convierten más que en un libro, en un objeto de colección dentro de tu biblioteca. Este diario es una completa joya, y afortunadamente no solo por su exterior, sino por la historia que cuenta. Detalles como el lomo, los colores en la contracubierta, la letra elegida para mostrar lo que los diferentes personajes escriben, los dibujos que hace Cereza, y las ilustraciones que muestran la historia son solo algunas de las cosas que harán de la lectura de este libro una experiencia magnífica.

No quiero contarles más pues prefiero que se den la oportunidad de leer el diario de Cereza (ojo, es de malísima educación leer los diarios de los demás sin su consentimiento, pero este es un libro abierto). Les aseguro que no se van a arrepentir, y quien quita, también se animen a escribir el suyo.