jueves, 29 de septiembre de 2016

Reseña: Sudor - Alberto Fuguet (Recomendado para mayores de edad)

Vi el avatar y el flechazo fue inmediato. Sobre su cabeza un sombrero. Esa era la única prenda en la foto. Unos ojos claros como el agua los cuales suponía verdes o azules, pero que hasta el momento eran un enigma pues la imagen estaba en blanco y negro.

A pesar de todos los pronósticos, yo también le gusté a quien estaba del otro lado de la pantalla; una adaptación contemporánea y bastante digital de “La bella y la bestia”, con un par de protagonistas fisionómicamente similares.

Empezamos a hablar día y noche, a establecer conexiones a cada segundo, y a darnos cuenta que entre los dos había mucho en común. Fotos iban y venían, y aunque sea difícil creerlo, ninguna como la que seguramente están imaginando. El gusto y las ganas estaban de ambos lados, o al menos eso creo hasta el día de hoy. Me iba a la cama pensando en ese avatar, en todo lo que me decía. Soñaba con lo que podríamos hacer en el futuro.

Pero el tiempo pasó y la realidad fue haciéndose indomable y robándonos lo construido mediante clicks, mensajes y emoticones. Personajes de carne y hueso se hicieron antagonistas y rompieron los enlaces que entre los dos creamos una vez. Los corazones, las caritas felices y los zumbidos se disfrazaron de gatos llorando, últimas conexiones lejanas y muchos chulitos azules sin respuesta.

Quizá en alguna actualización, llegue a recibir una notificación de esas que tanto bien me hacían. El tiempo lo dirá. Después les contaré.

Mi primer encuentro con la obra del chileno Alberto Fuguet no pudo haber sido mejor. “No ficción” resultó un regalo absolutamente significativo para el momento en que llegó, y una sorpresa a nivel literario por el estilo sobre el que estaba construido. Meses después se anunció el lanzamiento de un nuevo libro del autor, el cual es el protagonista en esta oportunidad. Hoy vamos a hablar de “Sudor”.

Aquí nos encontramos con la historia de Alf, editor de no ficción de Alfaguara, quien ya con muchos años encima aún no termina de encajar varias piezas en el rompecabezas de su vida. Laboralmente está en su zona de confort, y sentimentalmente en una búsqueda anónima e interminable por algo o alguien que lo estabilicen, en medio de un mundo homosexual en dónde lo fugaz y lo etéreo son el común denominador. Vive con un heterosexual cuarentón que acaba de romper con su esposa, entre libros y correcciones, y con el fantasma permanente de una pareja que no termina por dejar ir.

En Alfaguara todo está patas arribas pues para la FILSA han organizado la visita de Rafael Restrepo padre (escritor ilustre) y Rafael Restrepo hijo (Rafa). Ambos personajes han creado un libro de fotografías tomadas por el menor, con descripciones escritas por el mayor. Este libro es la apuesta de la editorial. Esto es lo que puedo contarles sin dañarles todo.

En esta obra Alberto Fuguet nos muestra una versión diferente de sí mismo.

La manera en que está escrita resulta muy curiosa, pues es una mescolanza de estilos, de voces y de estructuras, las cuales van de las descripciones coloquiales y las conversaciones por whatsapp, hasta metáforas con un trasfondo humano tremendamente profundo. En ciertos parajes sentía que el trabajo del editor había sido insuficiente, pero luego observé que todo ello era intencional, y que lo que buscaba era darle un toque muy del autor a sus letras. “Sudor” busca una atmósfera propia, y en mi humilde opinión, la construye a la perfección.

Este no es un libro para todos, aunque debería serlo. Es curioso decir esto, pero en una sociedad tan prejuiciosa como la que nos toca, es necesario. Fuguet nos transporta al Chile del presente en donde un golpe a la pantalla basta para terminar en la cama, una mirada para escarbar el ser físico de quien te la devuelve, un mensaje para satisfacer casi todo tipo de necesidad, y un millón de gente conectada para sentirte completamente solo. Fuguet nos describe Chile, pero bien podríamos estar contextualizados en Colombia, Argentina, Perú, o en cualquier otro lugar del mundo, sin importar la orientación sexual del nacional, pues esto es cosa de todos.

El libro plantea una radiografía de los sub25 como el mismo autor la denomina, lo que a su vez afecta la construcción del resto de gente que tiene que ver con ellos, por lo cual, el libro termina convirtiéndose de un modo u otro en la radiografía de una sociedad entera; en la radiografía de nuestra sociedad. Fuguet es agradecidamente explícito en mostrar la mutación que han tenido las relaciones interpersonales con la llegada de la tecnología, y los cambios tan grandes que esto ha dejado en la creación de cada uno de nosotros como individuos.

La felicidad y la belleza son la moneda funcional de nuestros días. Lo banal y lo superficial, son nuestro credo. Nos la pasamos preocupados por tomar una buena foto para subir, por cuidarnos en lo que comemos, por endurecer esas partes que han perdido forma, por decir cosas políticamente correctas, y por ser personas que seguramente no somos en realidad. Vivimos en medio de prejuicios, apariencias y afanes. Vivimos queriendo encajar. Vivimos en una jungla que no descansa y que nos consume día a día, y lo peor de todo, con nuestro voto de confianza.

Otro punto en donde el autor lo hace muy bien, es en lo que respecta a la construcción de los personajes. Alf nos narra la historia desde su propia voz, y desde sus letras impresas en el papel. Alf es sincero con lo que nos cuenta. Alf es humano y no pretende mostrarse de otra manera.

“Sudor” está lleno de personajes reales con los que seguramente todos nos sentiremos identificados en algún momento. Cada uno representa valores, miedos, estereotipos y sentimientos. Cada uno está hecho a su manera. Cada uno tiene sus dolores de cabezas, sus sueños, sus ilusiones y sus inseguridades. Cada uno es real y honesto en la manera en cómo nos deja conocer su vida. Cada uno comete errores y vuelve a caer en ellos. Cada uno trata de ser su mejor versión posible, pero termina enterrado entre su lado más oscuro. Cada uno descubre día a día su ser interior, pero trata de ocultarlo para no salir del mercado; para no dejar de recibir atención.

A pesar del cariño que siento por Alf, de lo dispar de mis sentimientos hacia Rafa, y de lo idealizado y magnificado que tengo a Alejo, no puedo negar que mi personaje favorito dentro de todo este cuento es Grindr, una aplicación móvil que podríamos decir es el Tinder de los homosexuales. Ella es el todo y a la vez no es nada. Cuando lean el libro, me cuentan cuál es el de ustedes.

A primera vista, “Sudor” puede llegar a intimidar por su gran tamaño (más de 600 páginas), pero no se asusten por esto, pues las márgenes son abusivamente grandes y la tipografía es bastante agradable a la lectura. Sigo sin entender la intención de hacer algo tan gordo, si con un buen trabajo en el gimnasio la anatomía del libro pudo haber sido más cómoda.

Otro punto con el que tampoco me sentí cómodo, es con la cantidad de nombres que se imprimen en el texto, porque no son personajes, ni tienen relevancia en lo que va pasando, sino son simples nombres al viento que a mi modo de ver, están puestos sin ton ni son.

Las hojas se pasan volando, y eso se debe al ritmo que el autor le ha dado a su narración, y a los elementos que ha incrustado en ella. Todo es frenético, con sarcasmo, violencia, humor ácido y algo de sexo, pero no demasiado, o al menos, no en las cantidades que me llegué a imaginar, pero si en las indicadas para llenar de preciso calor la zona indicada. El libro es justo a la medida, excepto como ya lo comenté, por la indiscriminada cantidad de papel en la que fue impreso.

“Sudor” es la apuesta de un autor que no teme tomar riesgos. Un cúmulo de páginas excitantes y sufridas desde todo punto de vista, en donde más que una historia de ficción, se cuenta mi novela, la de ustedes, o incluso la del propio autor. Intensa, entretenida, muy chilena y muy emocional. Todos necesitamos un Alberto Fuguet en nuestras vidas. Eso lo tengo más que claro.



martes, 13 de septiembre de 2016

Reseña: Nieve como cenizas - Sara Raasch

El reloj marcaba las ocho, a veces las nueve y unas cuantas las 10. Luego de cepillarme los dientes y ponerme la pijama de carritos, salía corriendo hacía mi cuarto para meterme debajo de las cobijas.

El planeta estaba desolado y una tierra cobriza lo cubría todo. El calor era insoportable y gracias a las montañas predominantes el avanzar en el camino resultaba en una travesía peligrosa, pues los enemigos estaban alerta y al acecho constantemente.

Phoner, Tijeras y Manta se mantenían en pie a pesar de todo, en búsqueda del talismán que el malvado Cocho había robado para hacer suya la magia que en él se mantenía. El planeta perdió su alegría, y los tiempos oscuros se hicieron presentes.

De la nada un batallón de extraños seres irrumpió en el trayecto del trío dinámico; era el ejército del malvado Cocho que había sido enviado para acabar de una vez por todas con cualquier resquicio de resistencia.

Ni la inferioridad numérica, ni el notorio cansancio por las largas horas de caminata, ni ninguna otra circunstancia importó; Phoner, Tijeras y Manta lucharon como los grandes guerreros que eran, y con la piel ajada por las marcas de la batalla se dirigieron al castillo de aquel que había acabado con su mundo. El fin de la guerra, para bien o para mal, estaba a metros de distancia…

A Morfeo no le importó el destino de todo un planeta, así que tuve que dejar mis hielocos en la mesa de noche, cerrar los ojos y escapar al mundo de los sueños, a ver si allí encontraba la manera de que Phoner, Tijeras y Manta ganaran la batalla en medio de las montañas de tierra cobriza que me arropaban en ese momento.


La fantasía y la magia en conjunto pocas veces han tocado mi universo de lecturas, inclusive me atrevería a decir que el único acercamiento con ambas en un mismo paquete fue “Todas las hadas del reino” de Laura Gallego, con la cual me fue bastante bien por el tono lúgubre que manejaba en medio del arcoíris que lo revestía. 

Hace tiempo me encontré con una portada y con un nombre que me atraparon en cuestión de segundos: el gris predominante en medio de un símbolo natural como el mismo sol, acompañado de algo un poco metafórico pero que al análisis es bastante cierto. Sara Raasch nos trae “Nieve como cenizas”, la primera parte de una trilogía que es traída a América Latina por la editorial Del Nuevo Extremo (los mismos de "Zodíaco" de Romina Russell), y distribuida en Colombia por Ediciones Urano; de ella es que venimos a hablar en esta oportunidad.

Esta historia nos transporta a un mundo dividido en ocho reinos, cuatro de los cuales se denominan estacionales y tienen características muy propias y particulares de acuerdo a la estación de tiempo que representen (verano, otoño, invierno y primavera), mientras que los otros cuatro se denominan rítmicos (Cordell, Paisly, Ventralli y Yakim). Cada uno de los reinos tiene un monarca que se encarga de guardar la estabilidad de su pueblo con ayuda de un relicario y un conducto.

Un día todo ese orden se ve derrumbado pues Primavera ataca a Invierno, y este último reino queda reducido a cenizas; los escasos sobrevivientes escapan y en medio la supervivencia, dedican tiempo a idear un plan para recuperar lo que les pertenecía.

Encontrarse con un mundo como el que la mágica mente de Sara Raasch ha creado es algo sencillamente fantástico. Atravesamos territorios en donde el sol hace estragos, con montañas que crean fronteras, espacios en donde la nieve está al borde de la extinción, territorios residenciales en donde la esclavitud aún es ley, parajes deshabitados que son el hogar para el desvalido, y con un sinfín de descripciones que te meten de lleno en lo que la autora plantea. Todo se va tejiendo poco a poco, dejando huecos que nuestra imaginación se encargará de sellar.

Tomado de es.pinterest.com/bookseriesrecap
Además, esto toma fuerza con la precisión en los detalles respecto a la arquitectura, la vestimenta y los rasgos tanto exteriores como interiores de cada uno de los personajes y de cada uno de los reinos a los que hacen parte. Sara Raasch se dio a la tarea de edificar un universo y creo que la calificación que obtiene con lo realizado es más que sobresaliente. Combo completo.

Meira, una valiente y decidida jovencita de 16 años, será nuestros ojos durante la aventura que significa la lectura de este libro. Ella será la voz que nos irá contando los detalles de un grupo de inverñeros que buscan a toda costa recuperar el relicario que el despiadado Angra (rey de Primavera) les arrebató, para así poder con ayuda del príncipe Mather (a quién Meira ama), reconstruir lo que alguna vez fuera su reino.

Además de Meira, la obra cuenta con otro grupo de personajes a los que podríamos denominar como principales (Mather, Sir, Theron, Angra y Noam), algunos secundarios (como Hannah y Heródes), y algunos otros complementarios. En su conjunto, los habitantes de este mundo funcionan correctamente, y si bien hacen falta detalles para conocerlos mejor en el trato uno a uno, no es nada que empañe el desarrollo del libro.

Tomado de es.pinterest.com/bookseriesrecap
La prosa que maneja la autora es bastante sencilla, lo cual permite que la lectura de la obra sea amena y rápida. De vez en cuando nos encontramos con una que otra palabra elaborada exclusivamente para el mundo de los reinos estacionales y rítmicos, lo que potencia lo que he mencionado anteriormente respecto de la tarea de crear un universo.

En este camino hacia la redención y el renacer, nos encontramos con acercamientos muy sutiles pero valiosos a los sistemas políticos que se nos han impuestos y el papel que hemos asumido ante ellos, frente al actuar de nuestros líderes, frente a nuestra tarea en la construcción de una mejor sociedad, y frente a muchas otras cosas que calan muy bien en una novela dirigida al mercado juvenil.

Adicionalmente, es notoria (y muy acertada) la inclusión de características y prácticas presentes en los reinos humanos de épocas antiguas, los cuales descubrirán cuando lean el libro, pues no pienso arruinarles la experiencia con él.

La magia es el centro de todo en “Nieve como cenizas”, y esto es otro de los puntos que hacen de la ambientación y las descripciones presentes en el libro, algo merecedor de aplausos. El tema de los conductos, la decadencia, los símbolos, los relicarios y demás, es simplemente fascinante.

En muchos de los libros juveniles que he leído eche de menos verdaderos y necesarios espacios de acción ("Rebelión" de Anna K. Franco, por ejemplo). En el que nos ocupa en esta oportunidad ese no fue un problema alguno, pues las batallas no son simples menciones, la sangre no es una simple ilusión, y las confrontaciones se toman muchas paradas del camino.

Tomado de twitter.com/matherloren
El desarrollo de la trama da buena cuenta de muchos de los clichés y fórmulas exitosas que ya hemos visto en la gran mayoría de las novelas juveniles que andan por todos los blogs, canales de youtube, y otros medios de difusión. Encontramos un triángulo amoroso, personajes físicamente perfectos, una heroína adolescente… El libro luce bastante genérico en muchos momentos, lo cual le resta bastante al concepto de “originalidad” del universo que ya he mencionado.

El otro pecado de la autora es que la manera en que nos va contando todo, hace que muchos de los giros que la historia pretende que descubramos se tornen algo predecibles; de a poco se nos van soltando bombas para hacer que ciertos misterios que la trama contiene se hagan más grandes, pero muchos de esas bombas lo que terminaron haciendo fue hacer evidente todo lo que estaba por venir. Por supuesto, hay tuercas que no se notan sino hasta el momento justo, pero muchas otras ya están completamente en su lugar antes de tiempo. 

“Nieve como cenizas” es una historia llena de magia, fantasía y emoción, en donde tendremos la oportunidad de conocer un universo muy bien construido y lleno de detalles que lo hacen maravilloso y del cual me enamoré; un inicio de saga que aterriza en muchos lugares comunes, pero que fuera de prejuicios, resulta muy pero muy entretenido.