martes, 12 de abril de 2016

Reseña: El Dorado en el Amazonas (Libro #1) - Fernando Bermúdez Ardila


Gran parte de la literatura destinada a los jóvenes vienen del otro lado del charco, y ni que hablar de aquella denominada como young-adult. El mercado y las tendencias nos han acostumbrado a vivir en mundos fantásticos en algún rincón de Inglaterra, en revoluciones ante la injusticia social en los Estados Unidos, a presenciar romances épicos frente a la Torre Eiffel, o a noches de tragos y de experiencias en un café en Madrid. En ocasiones solemos pensar (me incluía en este grupo hace no menos de un año) que las cosas son así debido a que aquí no se genera literatura juvenil de ese tipo. Estaba muy equivocado.

En latinoamérica se producen novelas fantásticas, distopías, aventuras, romances paranormales, y todas aquellas historias que la literatura de otros lugares nos vende. ¿El problema? Las editoriales grandes muchas veces apuestan a lo seguro y prefieren quedarse con los derechos de traducción y distribución de obras que ya han sido un éxito en otras latitudes, dejando por fuera de la jugada a muchos autores con mensajes importantes por mostrar y con proyectos más que interesantes por descubrir.

En este año y algunos meses me he encontrado con propuestas que hablan nuestro idioma y vienen de tierras cercanas, como por ejemplo "Pie de bruja" de Carolina Andújar, "Maleducada" de Antonio Ortiz, "Rebelión" de Annabella Franco, "El emperador del viento" de Luis Dario Bernal Pinilla, "Moxa el hijo del sol" de Ernesto Zarza González, "Zodíaco" de Romina Russell, o "La decisión de Camila" de Cecilia Curbelo. Algunas acudiendo a los tópicos tocados internacionalmente, muchas otras adaptándolas a otro contexto, y algunas más valientes construyendo algo muy propio casi desde cero. Pero lo anterior no es lo importante, sino el hecho de tenerlos, y la calidad y el esmero que le imprimen a los que hacen.


¿Acaso no es un lujo ver la manera en que Carolina Andújar hizo una investigación bestial para dotar de personalidad al universo de Ava?, ¿no resulta esperanzadora la voz de Cecilia Curbelo al meterse en los zapatos de los más jóvenes?, ¿no es admirable la habilidad de Luis Darío Bernal Pinilla para introducir a los más pequeños mediante una historia sencilla a un mundo más elaborado y con un léxico más pulido?, ¿no les parece soberbia la teoría del papel que podría jugar nuestro subcontinente en una nueva guerra mundial planteada por Annabella Franco?, ¿no es sorprendente que Romina Russell nos regale un crucero para viajar de planeta en planeta y vivir mil aventuras? A mí todas estas, y muchas más cosas que me he encontrado en el camino de la lectura, me parecen razones más que válidas para creer que hay mucho talento cerca, y que no necesitamos irnos a donde todos van para encontrarnos cosas que nos emocionen y nos hagan sentir.

Dentro de los mínimos cartuchos que queman la mayoría de los gigantes del mercado literario por la literatura juvenil latinoamericana, hay muchas editoriales independientes que se la juegan por dar un espaldarazo a este tipo de iniciativas, y a pesar de no tener tantos dolientes ni recursos a su disposición, toman el riesgo; en esto quiero hacer un pequeño comentario o breve crítica a lo que está pasando con los bloggers y booktubers en su gran proporción: por supuesto, a mí me encanta que las editoriales colaboren conmigo, recibir un incentivo por algo que haces sin ningún ánimo de retribución es algo increíble, pero ¿no creen que es bastante cansón que todo mundo hable de los mismos libros y que nos quedemos solo en lo que las editoriales quieren vender? Creo que hay que ir mucho más allá, pues a pesar de ser un hobbie, lo que hacemos de fondo así digamos lo contrario es dar una recomendación y abrir un canal de difusión. Hay una responsabilidad muy grande que se está dejando de lado.

En mi búsqueda de esas editoriales que no muchos jóvenes conocen, me reencontré con una que ya distinguía, y que seguramente algunos hayan oído nombrar. Oveja Negra es una editorial colombiana que lleva años en el mercado, y a pesar del desconocimiento general, cuenta con un catálogo de libros más que considerable destinado al público juvenil. Dentro de esta oferta, me vi ante una trilogía (SI, UNA TRILOGÍA COMO "DIVERGENTE" O "EL CORREDOR DEL LABERINTO") entre histórica, fantástica, futurista e incluso distópica con un nombre muy llamativo y una sinopsis más que atrapante. En esta oportunidad y luego de una introducción casi interminable, vengo a hablarles de "El Dorado en el Amazonas", el libro 1 de esta trilogía traída al mundo por Fernando Bermúdez Ardila.

Esta primera entrega nos cuenta la vida de Alejandro Castillo, un aventurero de la vida que decide emprender un viaje hacia el Amazonas, el cual lo llevará a ver como una leyenda se vuelve realidad, y como él termina haciendo parte de todo ello.

La premisa bajo la cual se construye "El dorado en el Amazonas" es jodidamente atractiva. Un viaje por Colombia, Perú y Brasil que llevará al descubrimiento de una de las leyendas más grandes de la historia de la humanidad. Un relato fantástico que cuenta nuestra historia. Hombre, eso fue más que suficiente para animarme y para darle un espacio a esta obra dentro de mi campaña por leer y dar a conocer autores colombianos a todo el que se pase por este espacio.

El libro inicia con una breve introducción a lo que son los personajes y a lo que vamos a vivir con ellos más adelante, pero luego de unas cuantas páginas se convierte en un viaje por detalles, datos y descripciones de nuestra Amazonía. Esta primera entrega se mueve entre tribus, relatos, seres, lugares y ritos propios de la mencionada región, y que no son sacados de la imaginación de alguien, sino que con base en la investigación realizada por el autor, se mezclan con la historia de fondo que propone. Lo ficticio con un toque de realidad.

Además del brochazo investigativo que pinta a la historia, Bermúdez Ardila sumerge a sus personajes dentro de un mundo de fantasía, aventura, desesperación, descubrimiento personal y conflictos internos; si bien esto resulta apasionante a la lectura, termina perdiéndose entre las notorias e innecesarias aceleraciones en la narración y las constantes desconexiones de tiempo entre párrafos. Un libro que no supera las 200 páginas y que hace parte de una trilogía, bien podría estructurarse de mejor manera, aprovechando el inmenso potencial que se tiene, o mejor, apostarle a una bilogía. Además de esto entre páginas se evidencian muchos errores editoriales y la ausencia de un corrector de estilo, lo cual hablando de un libro con dos ediciones deja mucho que desear.

Los problemas que acabo de mencionar no se quedan ahí, sino que logran infectar la construcción de los personajes. Alejandro es un líder innegable, aventurero y decidido; Inia es una mujer de esas que te hacen pensar y cuya inclusión en la historia es realmente acertada, Sofía es un ser iluminado y encantador, y entre otros, mi favorito Jorge Iván, la picardía hecha ser humano. Todos ellos y los que me hizo falta mencionar son bosquejos de algo que pudo ser mejor, pero se quedó en eso; en ser un bosquejo nada más.

En lo que sí acierta el autor, y vaya manera de hacerlo, es en las descripciones que en medio de una narrativa acelerada nos regala la historia. Es una experiencia magnífica recorrer junto a Alejandro, Jorge Iván y sus guías las rutas del Amazonas, descubrir las costumbres de algunas tribus, acampar a la intemperie y buscar alimento donde no lo hay, enfrentarte a un bosque que luce infinito ante tu pequeñez... De igual manera te pones en los zapatos de los españoles que un día llegaron a conquistar un nuevo mundo, y se encontraron con algo muy diferente a los que esperaban. Realmente de lo más destacable del libro.

Dentro de la historia hay un punto de inflexión que es una bomba de tiempo, pero que por la indebida construcción termina quedando como un globo desinflado. Pareciera por momentos que el autor tiene muchas buenas ideas, pero que en lugar de desarrollarlas una por una, intenta meterlas todas y esperar el resultado. Entre un par de magníficas vueltas a la tuerca, me encontré con un final sumamente precipitado y deslucido, que termina restando muchos puntos a una historia que a pesar de todo, tiene mucho material para trabajar.

"El Dorado en el Amazonas" de Fernando Bermúdez Ardila más que un libro, parece un borrador con mucho trabajo por realizar, pero con un potencial inimaginable. Una obra que nos acerca a nuestras raíces, a nuestros antepasados, y a lo que en cierta forma define nuestra cultura. Un diamante en bruto al que le falta muchísimo por pulir, pero que tiene todo para brillar.


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