lunes, 9 de noviembre de 2015

Reseña: El sonámbulo - Sebastian Fitzek

- Tienes que ver está película, está DEL CARAJO.
- ¿En serio?
- SÍ, no te imaginas, la construcción de los personajes, todo. Es genial.
- Pues tendré que verla...

----- Tiempo después ----

- ¿Y viste la película?
- Está haciendo un muy buen día...


¿Les ha pasado? Pues a mí me ocurre muy de vez en cuando; y no es que las series, películas, bebidas, comida, personas, libros y demás que me recomiendan sean malas, sino que quizá no son de mi agrado o no llegan a mi vida en el momento correcto.

Pero hay otro extremo en el cual las recomendaciones terminan siendo un salvavidas en mar abierto, un poco de agua en pleno cierre de maratón. Esto fue lo que me ocurrió con la recomendación que me hizo la querida, estimada, talentosa y encantadora Cecilia Curbelo (sí, la misma de "La decisión de Camila"), una recomendación que llego para infectar mi vida, licuar mi mente y convertirse en uno de los mejores libros de mi 2015.

De lo que vengo a hablarles hoy es de "El sonámbulo" de Sebastian Fitzek, mi iniciación con este autor totalmente desconocido para mí, pero mundialmente reconocido por la oscuridad impresa en sus obras. Este libro llega al español gracias a la Editorial Planeta.

En las pasadas 300 páginas que componen esta historia conoceremos la vida de León, un hombre enamorado de su bella esposa Natalie, pero que a causa de un sonambulismo que lo afecta desde niño y lo ha llevado a tener una estrecha relación con el mundo de la psiquiatría, vera como todo su universo da un giro de 180° y sus miedos lo devoran con el paso de las horas.

Desde que terminé el primer párrafo pude notar algo mágico en la narrativa de Fitzek, la cual se mueve entre lo complejo y lo intrigante sin necesidad de llegar a lo pretencioso y poco entendible. El autor nos regala una prosa alucinante que nos mete de lleno en la trastocada mente de León, que nos trasporta a su tenebroso lugar de residencia, que nos mece en una cuna plagada de inconsistencias y misterios, que nos encierra en un laberinto sin salida, que nos recuerda que nada es lo que parece y que la única certeza que podemos tener es que no existe certeza alguna.

La mente prodigiosa de este personaje se plasma de manera perfecta en la forma en que cada uno de los capítulos se va construyendo, pues de principio a fin dan la sensación de ofrecernos su máximo, pero al pasar de número nos damos cuenta de que la escalera tiene escalones adicionales y que no es hora de soltar el libro sino hasta que descubramos de que va la locura en la que nos hemos metido.

Para continuar alabando el trabajo de Fitzek, no puedo olvidar la increíble labor realizada en la construcción del lugar donde casi toda la historia tiene lugar, mismo lugar que está muy cerca de todos, pero que solo podrán conocer cuando lean el libro; de igual manera, la forma en que toma personajes del común y los dota de matices indefinibles que los convierten en verdaderos tatuajes para la mente. Quiero resaltar a León, quien con su inocencia y su amor desbordado me mantuvo al límite hasta el punto final, a la adorada y misteriosa Natalie, al inquietante y talentoso Tareski, al indescriptible profesor Volwarth, y por supuesto, a mi anhelada y cariñosa Morphet.

Para cerrar con broche de oro este increíble libro, carente de fisuras más allá de las que él mismo decidió darle, Fitzek nos estalla en la cara una bomba de proporciones insospechadas, la misma que aun no supero y que me atrapó como pocas veces han logrado hacer.

"El sonámbulo" no es un libro para todo público, y seguramente a muchos podrá parecerles demasiado descabellado. Para mí, este fue un libro asombroso, indescifrable, fascinante y adictivo; un libro que sin duda alguna los sorprenderá.

Reseña: No todo lo que brilla es sangre - Alvaro Vanegas

En un año de paseo por los recónditos paisajes de la literatura colombiana, me he encontrado con lugares tenebrosos, magníficos, alucinantes, aterradores, sorprendentes, predecibles, decepcionantes, puros, remendados, algunos muy extranjerizados, y también otros muy autóctonos, muy nuestros. Dentro de todo este recorrido tropecé con un espacio que se ajustó a mi medida, a mis gustos y a mis expectativas; el camino me llevó a la obra del señor Alvaro Vanegas, y como preámbulo a su última creación "Virus", he querido darme una pasada por uno de los sitios turísticos que me faltaban por conocer.

El invitado del día de hoy es "No todo lo que brilla es sangre" del ilustre Alvaro Vanegas, el mismo de "Mal paga el diablo" y "Despertares Atroces" (ENCUÉNTRENLO GRATIS AQUÍ), el mismo que está en mi lista de autores favoritos. Este libro llega al mundo gracias a la Editorial 531.

En esta ocasión Vanegas nos cuenta la historia de Sergio, Diana, Marta Lucía y Esteban, un grupo de compañeros de trabajo que por razones del destino terminan inmersos en el mundo del crimen, lo cual los lleva a enfrentarse con sus miedos, con sus límites y con sus demonios.

Como todo lo que produce la maquiavélica e indecentemente sagaz imaginación de este autor, "No todo lo que brilla es sangre" nos lleva por escenarios reales de una Bogotá caótica y destellante, nos transporta por los espacios más ocultos de la mente humana para de ese modo ir conociendo un poco más todo lo que está detrás de cada uno de nuestros protagonistas y del factor común que los llevará a embarcarse en un sin número de situaciones que van de lo cotidiano a lo absurdo.

En los recovecos de la mente humana podemos encontrar facetas de la locura, la desesperación, la alegría, la pasión, la ira, y todas las sensaciones que se desatan en los personajes que dan vida a este buen crimen hecho libro, mismas sensaciones que se pasan por nuestra cabeza de vez en cuando, con ganas de explotar y hacer mierda todo lo que tenemos a nuestro alrededor. La esquizofrénica calma del poeta enamorado Sergio, la sensualidad inusitada de la tentativa Diana, la asquerosa inocencia de nuestra amiga Marta Lucía, y la despreciable cobardía del audaz Esteban, hacen parte de cada una de las páginas de esta historia que camina por la cornisa de lo más oscuro del ser humano. Además de los personajes principales, no puedo dejar de destacar a un grupo muy bien estructurado de personajes secundarios que le imprimen elementos interesantes a la obra, como lo son Elsa, Rosa, David, Mauricio, Carlos y Mina.

En medio de un ritmo trepidante que deja pocos espacios al resto de universo, "No todo lo que brilla es sangre" salta de una sorpresa a otra, haciendo de su lectura una experiencia inquietante e inesperada, que tiene su pico máximo en un final, que al menos en mi caso, no esperé ni en el más descabellado de mis pensamientos, configurándose así en otro acierto más en la carrera literario de Vanegas, quien con capa oscura y tridente en llamas toca la puerta para convertirse en un importante referente de la novela negra en el país.

domingo, 8 de noviembre de 2015

'Mis padres anhelaban que fuera un verdadero macho'. Entrevista con Édouard Louis

Cuando habla de su vida, pareciera que a veces se le confunden el que fue, Eddy Bellegueule, con el que es, Édouard Louis. Son el mismo, solo que Édouard se encargó de desaparecer a Eddy y de él quedó únicamente el libro autobiográfico Para acabar con Eddy Bellegueule, uno de los libros más exitosos del año en Francia en el 2014 y la primera obra de Édouard, un joven homosexual que ha sido considerado una revelación literaria: ha vendido 250.000 ejemplares. Y su impacto fue tal, que tras su publicación recibió entre 2.000 y 3.000 cartas.
“Todo, absolutamente todo lo que cuento allí es real”, asegura este escritor de 23 años, que cambió su nombre en el 2013 y su vida entera varios años atrás, porque su familia, su tierra natal y su clase social le fueron ajenos desde siempre.
Incluso el cuerpo que le asignó la naturaleza no correspondió ni encajó nunca con ese entorno: “Por lo visto, nací así –escribe–; nadie supo nunca de dónde venía aquello, su génesis, de dónde salía esa fuerza desconocida que se adueñó de mí al nacer y me convirtió en prisionero de mi cuerpo (…). Mis padres creían que yo había elegido ser afeminado, como si fuera una estética personal a la que me hubiera apuntado para disgustarlos. Sin embargo, yo tampoco sabía las causas de por qué era así. Me dominaban, me ataban esos modales y no escogía aquella voz aguda. No escogía ni la forma de andar, los contoneos a derecha e izquierda cuando iba de un lado a otro, un contoneo exagerado, exageradísimo, ni los gritos estridentes que me salían del cuerpo, que yo no emitía, sino que, literalmente, se me escapaban de la garganta cuando estaba sorprendido, encantado, asustado”.
“En ese pueblo no se perdonaba a los que éramos así. Por eso, en el libro quise darle un lugar central al sufrimiento y lo hice como un grito”, afirma Édouard cuando habla de las diversas humillaciones e insultos que vivió y que narra en Para acabar con Eddy Bellegueule. Eso sí, se apresura a aclarar que “no es el libro, sino el mundo el que es duro. O, más bien, la realidad de mi infancia, que estuvo enmarcada en la violencia y la exclusión”.


EL TIEMPO habló con este joven escritor sobre su primer libro, traducido a una decena de idiomas y que ha alcanzado lectores en lugares tan diversos como Israel, Turquía, Japón, Taiwán y Estados Unidos. Éxito que Édouard atribuye al hecho de que “todo el mundo ha sido Eddy en algún momento de la vida, pues aunque lo neguemos, en el mundo entero todavía está presente la discriminación por ser mujer, marica, negro, árabe, pobre, provinciano, judío… De una forma u otra la experiencia de la humillación está ahí”.
Entrevista y gráfico tomados de www.eltiempo.com
En la novela hay un intento por encontrar los orígenes de la violencia de la gente que lo rodeó, ¿de dónde proviene ese interés?
Escribir la novela me permitió desplazar mi mirada sobre la realidad. Significa que muchas cosas que cuento y que ahora se leen por el público como violentas, no fueron en su momento percibidas por mí así; entonces, mientras escribía sobre los niños que me golpeaban y que me escupían, sobre los comentarios y el lenguaje de la gente, que en vez de decir ‘gay’, decían ‘marica’ o ‘maricón’, me di cuenta de que esas acciones eran estériles. Por eso quería saber cuál era el origen de tanta violencia.
También hay un afán por comprender a esas personas que le hicieron tanto mal, aunque a veces pareciera que tratara de justificarlas…
No diría que los justifico, sino que los excuso, en el sentido de la raíz latina excusar, que es encontrar las causas de lo que hacían por fuera de los individuos mismos.
¿Esa experiencia de escritura le permitió perdonar?
Mi libro lo excusa todo, ya no estoy en cólera contra la gente que me hizo daño, porque con la escritura transformé la ira en algo positivo. La escritura no permitió que me destruyera, sino que me hizo producir este libro. Pero perdonar no quiere decir amar. Perdoné a mis padres, por ejemplo, pero no los amo.
¿Encontró serenidad después de escribir?
No, porque hay muchas cosas que son indignantes. Habrá que escribir muchos libros más para estar completamente sereno con respecto a todo lo que pasó. Solo puedo decir que he comprendido.
¿Qué comprendió?
Cuando llegué a París y me empecé a sumergir en la escritura del libro y en la literatura, me di cuenta de que ese mundo y ese lenguaje de la violencia, que le es propio a mucha gente, está excluido en la literatura, no aparece en ella… Esa ausencia fue la que me dio energía para escribir, porque es necesario que la gente hable de esto, que se llene ese vacío, pues a veces la literatura se limita a un ejercicio de estilo: de la burguesía para la burguesía, pero hay que hacerle justicia a esas otras vidas. En ese sentido, es un libro insurgente.
¿Cuándo tomó la decisión de escribirlo?
Cuando leí Regreso a Reims (Retour à Reims), de Didier Eribon, por eso está dedicado a él. Es la historia de un niño que pudo, literalmente, desgarrarse de su contexto. Tras leerlo, me dije que esa también era mi vida y quise escribir mi propia historia, pues ese libro fue como un espacio de identificación y sé que el mío también será un espacio de identificación para otras personas. Yo, o sea, Eddy, buscaba un lugar en el que pudiera existir, donde lo pudieran reconocer y amar, porque los demás siempre lo hicieron sentir diferente, aunque nunca lo fue en realidad; por eso, cuento en el libro cómo él soñaba con la normalidad.
¿Normalidad significa no ser gay?
Lo voy a explicar de esta manera: si en mi familia me hubieran dado a escoger ‘o vas a la universidad y comienzas tus estudios o te quedas en el pueblo y eres exactamente como los otros’, no hubiera dudado un solo segundo y habría escogido quedarme y ser como la gente y mis padres soñaban que fuera; un verdadero macho. Era lo que ellos deseaban y como lo que yo quería era encajar, eso llegó a convertirse en mi deseo también. Luego me di cuenta de que en el fondo ese no era mi deseo, por eso me di a la fuga tanto del deseo de los otros como de esa vida en el pueblo y me encontré en otro, en Édouard.
Usted cambió su vida completamente: su nombre, su identidad, su lugar de residencia, todo… Se dio a la fuga, pero de la fuga no cuenta nada en el libro, ¿por qué?
Porque la fuga la produjo todo lo que sucedió antes, todo lo que conté en el libro. Lo más importante es que si la fuga de Eddy se produjo por los otros, quiere decir que uno mismo puede producir las fugas de otros. La literatura a veces parece más para contemplar que para actuar; de acuerdo con eso, creo que lo esencial es hacer saber a los otros que la huida es algo posible, pensable y realizable, y que produce una especie de cascada de imitación.
¿Y ahora cómo es su relación con su vida anterior?
La corté porque no tengo ganas de volver a ella. Me construí otra familia: una familia de amigos y lo hice con plena conciencia porque para escribir el libro tuve que volver a la que fue mi casa y hacer preguntas a mi madre, a mi abuela, y en esas visitas constataba que hay un muro entre mi familia y yo.
¿Cómo es ahora la vida de Édouard Louis?
Me dedico a la escritura y a mis amigos. Trabajo todo el día. Utilizo la literatura como un “deporte de combate”, como lo decía Bourdieu de la sociología, porque me permitió transformar esa vida de violencia de la que ya hablamos.
¿Es feliz ahora Édouard Louis?
Claro porque Édouard Louis tiene la vida que yo mismo le elegí y es mucho más auténtico. Cuando comencé a transformarme, a cambiar mi nombre, mi ciudad y mi estado civil, la gente me preguntaba: ¿a qué juegas? Y yo pensaba siempre en esa hermosa escena de Todo sobre mi madre, de Almodóvar, en la que La Agrado habla de todas sus cirugías estéticas y dice: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. Recuerdo que cuando la vi por primera vez, estaba profundamente emocionado, identificado y de acuerdo.
¿Cómo surgió el nombre de Édouard Louis?
Eddy es el diminutivo americano de Édouard y en los últimos años del colegio, la gente comenzó a llamarme espontáneamente Édouard. Al comienzo, no me gustaba y me resistía a ese cambio; luego, terminé adoptándolo. En cuanto a Louis, es el nombre de mi mejor amigo y lo adopté porque para mí la amistad es un modo de vida. No quise conservar el apellido de mi padre simplemente porque es mi padre, creo que eso es un puro asunto biológico, y como además no los quiero volver a ver, entonces quise cortar ese lazo definitivamente y mi nombre está constituido por dos nombres, no hay apellido; es decir, no hay familia, es un nombre sin familia.
¿Cómo ha recibido el público el libro?
Una de las cosas más bellas que me han pasado es que estaba presentándolo en una universidad italiana, y al terminar, alguien me dijo: “Antes de leer su libro, era homofóbico, pero ahora ya no”. Después de que escuché eso, me dije: “Solo esa frase justifica la escritura y la publicación del libro”.
‘Le Monde des Livres’
“Con su obstinación en hablar de la vergüenza, demuestra que su libro revela un escándalo universal de primera magnitud”.

‘ABC’
“Un estremecedor relato autobiográfico de una refinada inteligencia, sorprendente en quien no leyó su primer libro hasta los 18 años”.

‘Le Nouvel Observateur’
“Tejer un texto uniendo dos registros lingüísticos tan opuestos es más que una proeza. El éxito literario es innegable”.

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Para EL TIEMPO
París.

Reseña: Para acabar con Eddy Bellegueule - Édouard Louis

La historia de la humanidad es una muestra inexpugnable de lo absurdos, irracionales e idiotas que podemos llegar a ser. Desde el inicio de los tiempos hemos creado cadenas jerárquicas para ponernos sobre los demás habitantes del planeta, incluso sobre los de nuestra misma especie: si eras mujer, si tu color de piel era diferente, si tu orientación sexual estaba fuera de la "normalidad", si tu estatura no estaba dentro del "promedio", si habías nacido en cierto lugar, si tus creencias eran unas u otras, o si tu forma de pensar era diferente, eras considerado menos que aquellos que sí estaban dentro de los parámetros socialmente aceptados. 

El tiempo fue pasando y las cosas fueron y siguen mejorando en muchos aspectos gracias a los esfuerzos y la dedicación de muchos valientes que han decidido alzar su voz por la igualdad y los derechos humanos. Pero a pesar de considerarnos seres civilizados y de vivir en una "sociedad moderna", la discriminación continúa siendo pan de cada día. Esas ganas incontenibles de creernos con más derechos que los otros y de decidir por el prójimo nos tiene jodidos.

Tomado de loslibrosdemariaantonieta.blogspot.com

En esta oportunidad vengo a hablarles de un libro al que llevaba mucho tiempo siguiéndole la pista, y con el que por fin pude sentarme a charlar un rato. Nuestro invitado en esta ocasión es "Para acabar con Eddy Bellegueule", un relato autobiográfico del francés Édouard Louis. Esta obra llega a Colombia gracias al sello Salamandra de la casa editorial Océano.

Este libro nos cuenta la historia de Eddy, un niño cuya orientación sexual no estaba dentro de lo que la sociedad y la iglesia habían impuesto como normal; este libro nos cuenta la lucha interna y externa que Eddy vivió por pensar y sentir de manera diferente, en medio de condiciones sociales realmente cuestionables.

Desde el primer instante en que me adentré en esta historia, se hizo evidente la crudeza y oscuridad con que Édouard quiso darnos a conocer los que fueron sus primeros años de vida, esos años en que todos deberíamos disfrutar de nuestra niñez y de nuestra adolescencia, pero que para él, como para muchos tantos, resultan en una batalla absurda contra los prejuicios y la intolerancia de una sociedad enferma y de prejuicios ilógicos. Las hojas van pasando y el autor va contándonos con lujo de detalles y sin escatimar en descripciones, como fue su convivencia con una conservadora familia, con unos malcriados compañeros de colegio, y con una comunidad insensata y resistente a entender que no todos podemos ser iguales, que el mundo no solo es blanco y negro, sino que hay un sinfín de colores y no hay nada de malo en querer pintar nuestra vida de uno de ellos.

El camino de Eddy, como el de todos nosotros, se ve marcado en gran medida por las personas que se cruzan en él. "Para acabar con Eddy Bellegueule" cuenta con un grupo de personajes de todo tipo, en los cuales no vale la pena ahondar mucho, pues van muy en la línea con la narrativa que Edourd eligió para su obra. Lo único que puedo agregar en este apartado es que van a subirse en una montaña rusa de emociones de tamaño épico al conocerlos.

Además de todo esto, Édouard Louis logra hacer una crítica certera al orden imperante en un país de primer en un país de primer mundo, en el que muchos vemos la cuna de la modernidad y de la libertad de expresión, pero en donde realmente la opresión y lo conservador mandan la parada. Es muy interesante visualizar como el sistema desde que ni siquiera has nacido, ya tiene un lugar establecido para ti, y es casi imposible salirte de él. Creo que este es uno de los puntos más valiosos en lo que este libro ofrece, pues no sesga sus intenciones en lo meramente personal, sino que de allí trasciende a otros ámbitos.

"Para acabar con Eddy Bellegueule" es uno de esos libros que te sobrepasan, que te hastían, que son tan reales que parecen ficticios, que te duelen en lo más profundo del alma, que te hacen pensar y sentir a niveles diferentes, que se convierten en una crítica perfecta ante un sistema podrido en casi todos sus niveles, que te prestan unos zapatos que te lastiman, que te queman, que te destrozan de a poco, unos zapatos que de otra manera jamás hubieras utilizado, pero que ojalá todos aquellos que discriminan, insultan y pasan por encima de los que piensan y sienten diferente, tengan la oportunidad de usar... Quizás así este mundo sería un mejor vividero, quizás así entenderían lo importante que TODOS somos para la construcción de la sociedad, quizás así razonarían respecto de lo perjudicial y lo benéfico que puede llegar a ser su actuar para con los demás, quizás así comprenderían que no hay ciudadanos de primera ni de segunda, sino que todos somos seres humanos que tenemos los mismos derechos, seres humanos que merecemos las mismas oportunidades.



Reseña: La decisión de Camila - Cecilia Curbelo

Con el paso del tiempo nos vamos olvidando de que muchos años atrás fuimos niños, incansables, juguetones, despreocupados, arriesgados y cariñosos niños. De igual manera tratamos de dejar de lado que unos años más adelante, fuimos adolescentes y que durante esa época nos equivocamos, nos enamoramos, aprendimos, crecimos, las hormonas se despertaron, nuestros cuerpos cambiaron y nuestras mentes se abrieron a un sin fín de universos. Para poner peor la cosa, la sociedad actual ha generado en las nuevas generaciones unas ganas lamentables de saltarse etapas y querer crecer a toda prisa, desperdiciando de esa manera años maravillosos que no vuelven, y que les puedo decir con todo el conocimiento del caso (habla un vegetal en crecimiento con corazón de niño), más pronto que tarde se extrañarán. La vida es solo una, y creo que no hay nada mejor que disfrutar cada uno de los pasos que demos mientras la tengamos. Solo digo...

Ceci Curbelo, autora también de "Secretos bien guardados", se convirtió de la nada en una de las personas que a la distancia más aprecio, y en medio de esa bonita amistad, surgió en mi la inquietud por leer algo que no había despertado en mí la mínima curiosidad, pero a lo que ahora quería dar una oportunidad. Hoy vamos a hablar de "La decisión de Camila", el primer libro de la serie "Decisiones" y que llega a Colombia gracias a la gente de Penguien Random House.

Esta obra nos cuenta la historia de Camila, una adolescente como cualquier otra, que un día recibe un mensaje inesperado que la obliga a tomar una decisión que podría cambiarlo todo en su vida. Ahí empieza todo...

La manera en que Cecilia nos cuenta el diario vivir de nuestra protagonista, es de las cosas más bonitas que he leído durante 2015, pues con un toque de sencillez que debería ser característico en toda obra que haga parte de este tipo de literatura con el fin de animar y no espantar al lector, imprime a todo un realismo que resulta desconcertante y encantador. A medida que iba pasando las páginas empecé a recordar muchas de las cosas que viví en mi adolescencia, muchas de las que vivieron mis amigos, y a sentir en carne propia otras que no me tocaron por ninguna vía.

Camila es un personaje encantador, lleno de dudas y de certezas, de maravillas y desastres, de aciertos y desaciertos; una señorita con ganas de vivir sin escatimar esfuerzos, con deseos incontrolables de ser sin importar lo que los otros sean. Camila es uno de esos personajes capaces de robarte mil sonrisas, hacerte reflexionar, y ponerte a llorar en tan solo unos párrafos (ojo, no lloré, pero me puse muy triste jajaja).


Las ilustraciones. Punto entrañable.
Junto a Camila, hay otra serie de personajes que nos pondrán frente a una bola de cristal para mostrarnos situaciones muy reales, muy del día a día, y muy humanas ante todo; situaciones que tocan, tocaron y tocaran en alguno u otro momento, o de alguna u otra forma nuestra ruta por este mundo. Una HERMOSA mamá Mercédes, un inquietante papá Tebo, una Elena muy pequeña (y mi favorita, pues al igual que ella AMO a Tokio Hotel) y una Sofía que más adelante tendrá que tomar sus propias decisiones... Todos y cada uno de ellos y de los que se me escapan lograron hinchar mi pecho, retorcer mi garganta, destornillarme de risa y alegrar mi corazón.

Además de lo ya mencionado, tengo que destacar la ambientación y la descripción de la misma que Ceci construye, pues logró transportarme a una casa en pleno Uruguay, en donde me senté a jugar Pet Society mientras escuchaba la poderosa voz de Demi Lovato en una de sus canciones para Camp Rock, esperando ese mensaje en messenger que no llegaba.

De principio a fin "La decisión de Camila" es un libro sencillo, inocente y sin pretensiones, pero que guarda en cada una de sus letras un trasfondo poderoso y un mundo de lecciones de gran valor para todo aquel que decida leerlo, sin importar que sea un adolescente en plena ebullición, un padre en plena crianza o un anciano en construcción como yo.


Ahora vamos por Sofía...

sábado, 7 de noviembre de 2015

Reseña: Ready player one - Ernest Cline


Tenía algo (muy) abandonado el blog, pero creo que es tiempo de retomarlo, y esto será por lo grande ¿están listos? Pues inserten su ficha, agarren su control y no permitan que la pantalla les regale un "GAME OVER"...


No soy un bebé, y los 25 años que llevo encima se sienten, pero no cambiaría por nada todo lo que he vivido durante este tiempo, las personas que he conocido, los lugares que he visitado, las lecciones que he aprendido, los libros que he leído, las series que he visto, las películas que he disfrutado, la música que me ha acompañado, incluso las cosas que me han lastimado... Soy, como creo que todos lo somos, una mezcla de todos esos elementos, de todas esas cosas que se han pasado por mi vida y que seguirán llegando; soy un conjunto de todo aquello que me hace reír, pensar, reflexionar, llorar, indagar, rabiar, enojar, enamorar, alegrar y todas esas cosas que sentimos día tras día.

El libro del que vengo a hablarles en esta oportunidad es uno de los libros que más llevaba esperando durante todo 2015, y por fin, y gracias a la gente de Ediciones B en Colombia, soy el feliz afortunado de tener en mis manos el primer ejemplar de "Ready player one" de Ernest Cline en mi país. La cosa es que no me había aguantado las ganas y lo había comprado en su versión electrónica por solo $12.010, unos 4 dólares, en la Play Store de Google, pero esta pieza de arte merecía un lugar dentro de mis estanterías.

"Ready playe one" se desarrolla en los Estados Unidos del año 2044, en donde en medio de un mundo colapsado y que con el paso de los segundos se bombardea a sí mismo, hay una puerta de escape que permite a todos olvidarse por un tiempo de su cruda realidad. Oasis, un video juego de otro nivel, es esa puerta de escape a la cual Wade Watts, nuestro protagonista, y el resto de los habitantes de la tierra acuden constantemente. Pero todo da un giro de 180° cuando James Halliday, uno de los creadores del video juego, deja como mensaje póstumo, un anuncio en el que da el pitazo inicial a La Cacería, una búsqueda que concluirá con la coronación de un ganador que recibirá como premio una fortuna incalculable.

A medida que la historia se va construyendo, Cline nos ambienta en un mundo futurista algo bipolar, al cual le brota por los poros un pasado culpable pero a toda vista mejor. Este libro logró hacer latir mi corazón y sacar lo más geek y nostálgico que puedo llegar a ser; cada página es una referencia emocionante y llena de cultura pop, llena del orígen de lo que hoy son nuestras puertas de escape a la realidad que nos absorbe, llena de todo eso que marcó gran parte de mi generación y en mayor proporción la de aquellos que tienen unos años más de experiencia en este video juego al que llamamos vida, o quizá de aquellos gamers, geeks y melómanos de vieja guardia dignos de cuadro de honor.

Con juegos y películas como inmejorable ambientación, y arrullado por una banda sonora plagada de guitarras eléctricas y baterías al borde de la destrucción, "Ready player one" me fue presentando una armada de personajes entrañables, valientes e inolvidables. Dentro de este grupo quiero destacar a la fuerte e indomable Art3mis, al indeleble Hache y su exquisita soberbia, a la genialidad ermitaña del grandilocuente Halliday, al malicioso, detestable y totalmente humano Sorrento, y por supuesto, al indomable, valiente y espléndidamente construido Wade, un protagonista insuperable y que se quedará plasmado en mi mente hasta que esta cierre sus ojos.

Con cada episodio, capítulo, nivel, fase y canción, los audífonos, el control remoto y el joystick se aferraban a mí como Pac-Man se aferra a sus galletas, hasta que me encontré con un final épico en todo el sentido de la palabra, en donde la emoción y las enseñanzas se entremezclaron para regalarme un rato para enmarcar. La cereza perfecta para un helado placentero.




"Ready player one" llega soportado por la crítica tanto ilustrada como de las personas de pie como yo, para tocar la puerta de la literatura y hacerse un lugar tanto dentro de los clásicos de su género, como en la biblioteca de todo aquel que se atreva a pulsar "start" y meterse de lleno en una plataforma inteligente, divertida, sorprendente, ingeniosa y magistral, que hará volar tu mente por mil mundos y quizá más, en la búsqueda de un huevo de pascua que está más cerca de lo que esperas.



Si se quedaron hasta aquí, quiero contarles que nada más ni nada menos que Steven Spielberg será el encargado de dar vida en la pantalla gigante a este TREMENDO libro. No puedo esperar para ver La Cacería en cines :)