martes, 23 de abril de 2013

Por un discurso social

No es raro ver como al pasar de los días las cosas se tornan diferentes, como nos vemos al espejo y notamos un brillo en los ojos, al día siguiente nuestro cabello se hace rebelde y al siguiente quizá, no tenemos ganas de ponernos en pie.

No me pasa solo a mí, estoy seguro, muchos día a día vemos como esta caja de sorpresas llamada vida nos muestra algo diferente y nos da caminos y rutas, las cuales quizá no se pasaron nunca por nuestra mente, pero ahí están.

Día a día se muestran cosas frente a nuestros ojos, día a día tenemos la oportunidad de ser mejores, día a día en nuestras manos está el ayudar a los demás a estar mejor.

Luego de varios intentos por dar un paso en el respeto de la libertad de elección y por reconocer que en verdad todos y cada uno de nosotros somos iguales ante la ley; luego de intentos fallidos, de ver como el camino forjado con esfuerzo y trabajo era derribado por lo que llamo “golpes de intolerancia”, hoy se presenta de nuevo una oportunidad, se entreabre una puerta, una entrada al respeto y a la aceptación de la diferencia, al reconocimiento de la diversidad como forma de vida y a viabilizar la convivencia como pilar de nuestra sociedad.

El matrimonio igualitario es la definición de mi exposición, ¿acaso no somos iguales ante la ley?, ¿acaso el que su pareja de vecinos homosexuales decidan unir sus vidas mediante un contrato legal atenta contra la sociedad?, ¿acaso usted no tiene derecho a casarse y a escoger libremente la persona que quiere a su lado por el resto de su vida?, ¿acaso el amor esta sesgado y determinado para un cierto número de “privilegiados”?, ¿acaso la vida no se trata de convivencia?...

Discursos de todo tipo se han visto frente al tema de la unión de parejas del mismo sexo, desde el pensamiento un tanto arcaico expuesto por el procurador Alejandro Ordóñez, pasando por la “solemne” frase que profirió un reconocido jurista en donde indicaba que los ciudadanos “de segunda” no tenían derecho a unir sus vidas pues eso era netamente para las “personas de primera”, incluso el ofusque de Benedetti defendiendo la propuesta con una crítica exacerbada al congreso; discursos de otros espacios, quizá en un restaurante en donde se toca el tema y los vecinos de la mesa cercana miran con estupor, otros incluso participan de la conversación, discursos de todo tipo, propios y valederos.

Pero hoy no se trata de tu discurso, de mi discurso, del discurso del sacerdote, del discurso del peluquero, del discurso del docente, del discurso de nuestros jefes, del discurso de tu amigo, se trata de generar un discurso social que nos cobije a todos, un discurso en el cual todos estemos presentes y que cada quien tenga el derecho a elegir con quien pasar su vida y poder hacerlo valedero legalmente, con sus beneficios y compromisos implícitos.

Con Francia son 14 los países que aprueban el matrimonio entre parejas del mismo sexo, ¿Por qué Colombia no puede ser el 15 en la lista? Hoy es un día crucial para nuestro estado laico, un día crucial para la defensa de los derechos humanos, un día crucial para reconocernos y hacernos una sociedad más sociedad.