jueves, 30 de agosto de 2012

2 semanas

Esperando me he quedado, a tu puerta ya postrado 
Dormitando aun en vilo, venidero veo tu olvido 
Grito y lloro sin descanso, es inútil ser tan manso 
Pendenciero presidente, un perfecto impotente. 

Sin reparo mido el llanto, miento y vivo sin descanso 
Preparando la salida, un perfecto plan de huída 
Callo enteras mis palabras, preparando las miradas 
Empeñado por tu vientre, el mismo siempre indiferente. 

Encontré ayer  tus miedos, tus rencores, tus anhelos 
Tu arraigado y fiel deseo, pesadilla bajo fuego 
He rogado a mil y un santos, he rezado sin descanso 
Pido a Dios y a las estrellas, que mi cuerpo sea tu arena, 
Ya mis manos tus pinceles, que mis brazos tus cuarteles 
Pido tiempo y mil espacios, pido llanto y tres retazos 
De la esencia de tus labios, feneciendo en tu regazo 
Quiero tanto, añoro todo, enemisto al desahogo 
Yo corrompo mi dulzura, por un día en tu armadura 
Y mi espada desenvaino, soy inerte a tu mandato. 

Permitiéndome hoy en prosa, un presente, un par de rosas 
El reloj desparpajado, marca el tiempo ante tu mano 
Frío siento, en vos hoy pienso, en silencio pido al viento 
Ser quien limpie tus recuerdos, quien construya vida en retro.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Cliché personal


Insensato siempre he sido, beligerante convencido;
apatriado de mi vida, pensativo en fuga activa
pero amante detonante, siempre un polvo resonante.

Por el camino escupo tiempo, y desperdicio mi saliva
desorientada ya mi vida, encrucijada y sin salida
¿Acaso el miedo es mi enemigo? ¿Acaso soy un desvalido?
¿Acaso solo no he nacido? Hoy el magma es mi destino.

Recurrente sabio inerte, navegante en el presente
y una guerra abandonada, otras cuantas postergadas
por ausencia de valor, un retórico dolor.

Del averno al mismo cielo, entre piedras y recuerdos;
millón de mares bordeados, un par más a medio rodeados,
en fin perdida está la cuanta, cantinero nuevo trago a esta mesa
hoy me adentro en mis dolores, vivo y lloro sin rencores.

Y con tanto en mi cabeza, se presenta la destreza
y desecho ante su techo, me desplomo cual remedo
me deshago cual poeta, cuya musa huye escueta,
destrozada marioneta, en hojas al viento resuelta.

Vida mía escatimada, adolorida y en sangre moldeada
vino tinto del momento, fiel inerte ante el recuerdo;
remembranza que no cesa, alegría que se estresa 
llanto y risa mal parada, muerte y vida a su llegada.