martes, 17 de julio de 2012

Devenir incierto, Patria inestable (Volumen II)

Color de rosa, así se configuró el panorama nacional para lo que se constituía como un utópico porvenir según muchos, para otros una puerta que se abría; pero para el rebaño adormecido y privado inesperadamente del poder; la palabra traición era la adecuada.

La crema y nata de la sociedad Colombiana, en gran parte gestora de la llegada al poder de Juan Manuel Santos, soportó y aprobó su labor; pero el pilar del proyecto de país propuesto por el modelo de Unidad nacional, se constituía en consentir al pueblo flagelado durante largos años; cosa que no pareció ponerse en marcha de manera firme en ningún momento, pues el afán incesante por abrir las puertas del país al mundo (sin estar preparados estructural, técnica y tecnológicamente para ello) a través de acuerdos multilaterales se convirtió en el tema de agenda central.

El medio ambiente, olvidado y violentado medio ambiente; sin duda alguna el grupo Santos se anotó un punto importante en esta materia con su plan de billonaria inversión en la recuperación del río Bogotá; pero como dice un viejo y conocido refrán "El codo arruina lo que la mano esculpe", la concesión de terrenos al sector minero se hizo indomable; si bien, en un mundo neoliberal la tendencia se marca en el modo en que el gobierno logra servir a las multinacionales, es deber del estado no permitirlo, o al menos mitigar los efectos que esto pueda generar; pero no fue así en este caso. Les dice algo ¿Quimbo?, ¿Tayrona?... No solo daños al terreno, sino a la población ocupante.

La seguridad democrática, logró dar tranquilidad a los viajeros en el interior del país (los medios no interesan en este punto), se pudo viajar en calma en las carreteras que atraviesan el territorio nacional; esto se perdió, los grupos al margen de la ley retomaron el control (aparentemente perdido) y las riendas de la nación, y con las ciudades convertidas en "nidos de ratas", la finca se hizo un paraíso insoportable.

Fiascos como la flagelada reforma jurídica, un vergonzoso proyecto de reforma al régimen tributario nacional, promover el aumento de edad para acceder a la pensión, firma indiscriminada de acuerdos internacionales... las cartas se pusieron en la mesa; y El padre enojado no se quedaría quieto con esto.

Cada error fue una oportunidad de satanizar el discurso Santista, romper su burbuja edificada durante el primer año de gobierno y de atrapar más ovejas para su rebaño. Uribe vigente sin duda alguna, y su popularidad intacta y en auge a pesar de todo, en contra de todo, inclusive de la concepción de un estado social de derecho; modelo bajo el cual, según la constitución política de 1991, Colombia se rige.

El hijo destruyó y dio vuelta a todo lo que el padre había configurado, destruyó lo edificado en 8 años, maltrató los principios postulados en la política de seguridad democrática; el partido de la U ya no es el hogar para el grupo Uribe... Y por arte de magia negra, se da a luz al Puro Centro Democrático; vaya falacia, vaya configuración lingüística, vaya compromiso con la identidad nacional, simplemente vaya. 

El tema Cauca, un territorio olvidado como muchos otros en el país, no es nada nuevo; pero seguramente las declaraciones de la oposición del naciente "Puro Centro Democrático" no se harán esperar respecto a la crisis interna que se agudizó hoy en día.

El mañana sin duda alguna dependerá de cuan fuerte sea el accionar de la justicia frente a las ollas destapadas y la corrupción imperante durante los 8 años de gobierno de Uribe; de la posición y la definición de país que Santos logre diseminar en el país, de las decisiones y un acertado cuerpo asesor que actué en favor de la prosperidad democrática; de cuan fuerte sea el amor de los Colombianos por el país, cuantas ganas tengamos de construir un edificio en bases fuertes y con elementos de calidad que permitan fortalecer el concepto de país y enriquecer estructuralmente al Estado, o ¿Carisma nuevamente?

domingo, 15 de julio de 2012

Devenir incierto, Patria inestable (Volumen I)

En 2002, entre el escepticismo y la necesidad de cambio (si así podemos conceptuar a Colombia), el Ex-presidente Álvaro Uribe Vélez asume las riendas de una patria envuelta en un sin fin de conflictos y esperanzas pisoteadas. 

8 años, en los cuales voces se enmudecieron, oídos se compraron y conciencias se subastaron; donde un líder innato y cimentado se adentró en el laberinto del poder; no encuentro otra manera de describir ese lapso de tiempo, en donde Colombia abrió tímidamente los brazos a lo que se establecía como una dictadura espesa y el modelo de estado predominante estuvo a portas de sucumbir y ver el quiebre de sus bases. 

Seguridad democrática el estandarte, y debo decir que es un paso y logro importante; en Colombia se pudo viajar seguro (fuese al costo que fuese y a los convenios que hubiese que recurrir), pero de carreteras limpias pasamos a ciudades inviables, municipios ensangrentados y corregimientos condenados, la felicidad nunca fue completa y al parecer jamás lo será. En este punto se configuró el gran fallo, fuerza pública trabajo en carreteras pero la alianza y colaboración con la población escasamente se dio; además de cierta maquinaria, que al final no impidieron el éxito mediático y necesario para esta medida.

Y si, 8 años se terminan y los niveles de tolerancia se hacen intolerables; es así como la constitución logra reconocimiento y nuestra corte para la época deja sin pie la segunda reelección de Uribe... pero si el padre se marcha, un hijo debe hacerse cargo del hogar y velar por su sostenimiento; Juan Manuel Santos, el evidente encargado se sitúa en el papel.

Una contienda con polos marcados, debates espantosos y candidatos que más que alabar y enaltecer sus programas se sumergieron en un océano de ataques e irrespeto; terminaron en el uso de Uribe como herramienta de victoria; y ante el poder de este personaje en el país y su fiel grupo de seguidores afirmado, el hijo recibió su regalo y la hacienda "pareció" no cambiar de hacendado.

Triste noticia, "Cría cuervos y te sacarán los ojos"; Santos fue ingrato a quien le abrió las puertas del país. Un primer año de gobierno cargado de destapes a "las ollas podridas" del gobierno anterior como denominaron algunos medios; un primer año de buenas cosas, como decía la primera plana de muchos diarios en su momento "Más logros que lunares", y en efecto así se mostró; vecinos de nuevo amigables, una tendiente marcha en pro de la Unidad Nacional (camuflada en la mitigación de oposición), Ley de víctimas, ley de restitución de tierras (buenas intenciones, falsos positivos), un POS renovado que aparentaba un mejoramiento circunstancial en el maltrecho y poco estructurado sistema de salud y una actitud interesante ante su punto de impacto más notable, la crisis invernal.

Con todo esto, sin haber concluido la primera decena de meses en el poder, en el país más esperanzado que nunca, la palabra reelección se hacía espacio en el panorama político; y un seductor 60% rozante al 70% de aceptación a la labor Santista y su "Prosperidad democrática" eran muestra grandilocuente del porvenir del país...


lunes, 9 de julio de 2012

Colombia, paraíso complejo

Colombia ha venido desarrollando una política librecambista de cierto periodo presidencial al actual, en el cual el marcado interés  por la apertura económica del país ha sido notorio; definiendo como final del derrotero, una economía no solo en constante crecimiento, sino en constante Desarrollo. El absurdo número de convenios multilaterales de carácter comercial firmados desde la administración nacional pasada a la presente, ha sobrevenido en una serie de problemáticas y conflictos internos, edificados en mayor proporción por el grueso agrícola que plantea la evidente afectación de estos acuerdos a su sector.

Si bien, la apertura económica es incipiente al fenómeno de la globalización, en el cual gran parte del mundo se encuentra inmerso; para aprovecharla, Colombia debió prepararse desde hace mucho para lo que nuestros gobernantes nos han encaminado. Un factor importante e innegable se constituye en la ausencia de una malla vial a gran escala y al inexistente labor por modernizar los puertos con los que se cuenta actualmente.

El sistema tributario, dolor de cabeza para muchos; oportunidad para otros, centro de batallas ganadas y una guerra por perder. Pero ¿acaso el tema no era el desarrollo económico del país? Por supuesto, el sistema tributario nacional, el desorden impositivo al cual año tras año nos vemos sometidos y el oleaje normativo que debemos navegar en esta materia; son un gran punto a tener en cuenta hablando de despertar confianza inversionista extranjera.

¿5 decretos explicativos a una misma norma?, ¿Dadivas (Gracias Noemi Sanín por enseñarme el valor de esta palabra) tributarias? ¿Favores políticos? ¿Disfrazar baja en tarifas para mitigar el impacto de disminución en bases gravables?... La complejidad, la complejidad en este punto es un detonante importante en el tema, y en el desarrollo interno del país. Es innegable que nuestro, sí, nuestro estatuto tributario está en cuidados intensivos hace largo rato, me atrevería a decir que desde su concepción; una cantidad irrisoria de artículos, un desorden en la estructura que imposibilita un análisis correcto del mismo y las diferencias interpretativas a la misma se potencia día a día como un conflicto que parece no tener solución.

Un inversionista y su equipo de negociación entre los múltiples toques de atención para ingresar a un nuevo mercado, tienen en cuenta el sistema tributario del país, la oportunidades y huecos del mismo; y sí, Colombia se configuro en un destino puro para ciertos sectores como el hotelero (30 años de exención en materia de impuesto a la renta, ¿Ridículo no?), pero se pierden conectores comerciales por el imperante desorden.

Y esto más que una crisis sostenida, es una crisis generada, no infundada, sino políticamente planeada; fruto de favores y afanes. Para complementar, la sociedad nacional se ha configurado en un nido evasor sin cuartel, en donde la cultura tributaria se ha perdido entre el afán de ahorro y el complicado mundo corrupto en el que la política nos ha sumergido. 

¿Soluciones? Se avecina una reforma tributaria en donde se plantea la simplificación de la normatividad tributaria, se requieren equipos de planeación estratégica en materia multilateral urgente (verdaderos, porque los existentes no se sienten), desarrollar una cultura fuerte en la tributación... Mucho por ganar, y una guerra por perder.

domingo, 8 de julio de 2012

¿Aprender a levantarse?

Y si, he vuelto a sucumbir y mi espíritu traicionar,
del más sublime sentir al agobiante despertar;
recordé lo que hace meses me propuse olvidar,
lo que entre mis sueños lágrimas hacían brotar;
tristeza incipiente de mi rostro has borrado
inseguridades en mi alma nuevamente has dibujado
mi corazón perpetuo lienzo de tu arte hiriente
hoy padece inconsciente a tu mirar tan indolente.

Y si, el espíritu ha vuelto a nacer
entre el placer, la lujuria y un devenir de desdén;
en tus brazo pierdo vida y recupero la pasión
ya no se que hacer conmigo, desconozco tu visión.

Y si, entre tragos y mil luces camufle mi soledad
de repente vi tu rostro y se nubló mi realidad,
débil como siempre, hombre cobarde, perdedor recurrente
fiel enamorado te todo menos de mí;
¿Cuándo olvide que sin ti también existe vida?
¿Cuándo perdí mi ser por eternamente complacerte?
¿Cuándo el presente se hizo un pasado pretendiente?
Ahora mi futuro se define en retenerte,
en caminar descalzo por tu jardín de rosas,
fenecer a cada beso que se forja en tu boca,
limitado a las migajas, día a día relegado
a esperar un futuro, que en el pasado 
a otro cuerpo has escriturado.

Un felino devastado, soy un loco desordenado,
un provocador cae vencido, un soñador desvanecido,
tantas copas visitadas, tantas velas terminadas,
ya 100 noches he contado y en la ruta me he quebrado;
pido tiempo compartido, pido un beso repentino,
pido nada, solo verte; soy un vago incandescente.

miércoles, 4 de julio de 2012

Feliz cumpleaños

Hace tanto que no escribo una carta, tanto que ya olvide como deben empezar; pero de algún modo debo hacerlo.

Feliz cumpleaños estimado hacendado, aquel que logró hacerse a las riendas del país a carisma si así podemos decirlo; contra quien había estado detrás de la finca "Colombia" ya hace varios años, y quien no logró su objetivo gracias a usted. Felicitaciones por dejar la legalidad de lado, porque a son de maquinarias y discursos forjó un nuevo rumbo para el país, aun pasando por encima de la carta prima del país; obviando la existencia de principios inviolables y estructurando un modelo de nación a su antojo.

Gracias por mostrarnos que pisotear estructuras es posible, que engañar al pueblo y mantenerlo en su lapsus es factible y por evidenciar la imperante ignorancia de muchos compatriotas; y ante todo gracias por fraccionar el país en uribistas y los demás.

Debo confesar que mi admiración por usted es grande, su sentido de liderazgo y seguridad a pesar de lo evidente es inigualable; ser lazarillo de millones de ciegos es una lección por aprender. Además de esto, felicitaciones, por hacerse presente en todo ámbito, espacio y discurso que se da en este poblado; por su capacidad irrefutable de aprovechar las caídas de sus contendores para sumar participación al panorama nacional, por hacer de oídos sordos y "proteger" a los indefendibles.

Ocho años no fueron suficientes, lamentablemente su última jugarreta no pudo ejecutarse, y su apoderado al mando no fue lo esperado; pero tranquilo, aún queda tiempo, falta memoria y abunda impunidad; seguramente oportunidades no faltarán para que su nombre vuelva a las escrituras de esta propiedad. Mano firme y corazón grande presidente, perdón, mi estimado hacendado.

Atentamente.
Esteban Parra


martes, 3 de julio de 2012

Un regalo perdido, la democracia.

Drástico giro el que pretendo dar hoy al blog. Latinoamerica ha atravesado un contraste político sin fin, y quizá no de la mejor forma en que puede hacerse; pasando de épocas de autoritarismo y dictaduras altamente peligrosas a la entrada a la libertad erigida con la democracia, ambos polos en parte por la penetración e influencia del Tío Sam en la región. Si bien gran parte de lo que se denominan "países" ha recorrido esta misma ruta, no lo ha hecho por el mismo sendero.

Pero ¿Se puede hablar de democracia en latinoamerica?. Por supuesto que sí, si lo vemos en términos del ejercicio y dotar al pueblo del poder de elegir a sus representante, personajes que actuarán en favor de sus intereses y velarán por su bienestar, y así es, en la región esto ha sido una realidad, desde México hasta Argentina, a pesar de ciertos brotes dictatoriales que se han presentado; además la división del estado como la propuso Montesquieu se ha dado (A pesar de intentos y artimañas en detrimento).

Si miramos el trasfondo que propone la democracia, no es solo pretende dar poder de decisión al pueblo y cambiar la manera de ver y percibir al estado; plantea una configuración diferente de sociedad, más equitativa, justa y participativa. De pie en este punto y viendo la democracia más allá de una forma de gobierno como la cimento Platón, lo sucedido en la región no es más que un intento, un vil y fallido intento, en el cual aciertos son borrados con adefesios políticos y sociales, con una corrupción que va de la mano de la indiferencia y falta de pertenencia de cada persona con su país, con su comunidad, con sus recursos, con el prójimo; con sistemas viciados y decaídos, estructurados bajo reglamentos de poder unificado si así podemos llamarlo.

"¿Cuánta pobreza tolera la democracia?"... Sabia pregunta se hacía Pierre Schori; pero desde las últimas elecciones a la alcaldía de la capital Colombiana y en devenir de los hechos ocurridos últimamente que evidencian una crisis más que política, social en nuestro país y en ciertos sectores de la región mi pregunta es ¿Cuánta mediocridad estamos dispuestos a preservar?.

Decir que quienes nos gobiernan son los culpables de todo lo que sucede es muy fácil, lo hice infinidad de veces, hasta que entendí que quienes los eligen, dan autoridad y legitiman su ejercicio somos nosotros; o quizá quienes no hacemos nada para evitar que ellos mismos lo hagan somos nosotros. ¿Nos cuesta tanto dar un voto? ¿Nos cuesta tanto valorar nuestro papel en la sociedad? ¿Nos cuesta tanto apoyar la edificación de un estado sólido? ¿Nos cuesta tanto Colombia?