domingo, 15 de abril de 2018

Reseña: Diario del fin del mundo - Mario Mendoza

Es inevitable pensar que nacer tiene un objetivo definitivo y que es irremediablemente el mismo para todos: la muerte. Es curioso observar que ese irremediable objetivo parece desencadenar en los seres humanos un afán tremendo por llevar todo lo que los rodea hacia ese mismo fin. Es agobiante darnos cuenta de que hemos marcado el camino del lugar al que llamamos hogar hacia ese mismo destino.

Nos matamos los unos a los otros, abusamos indiscriminadamente de los recursos que el planeta nos provee, violentamos los derechos de quienes están a nuestro alrededor, pisoteamos a los que se atraviesan en nuestro camino, contaminamos las fuentes hídricas con las que contamos, abusamos de la fe de las personas, usamos el desarrollo como excusa para acabar con la fauna y la flora y, lo peor de todo, creemos que lo que hacemos no tendrá repercusiones. Pero no, es imposible hacernos los ciegos y no notar lo que ocurre frente a nuestros ojos.

Fenómenos editoriales como Mario Mendoza son difíciles de explicar, y más en un país como Colombia en el que el promedio de lectura históricamente no ha sobrepasado los dos libros leídos por habitante al año. Este escritor colombiano inició su exitosa carrera en la literatura en 1995 con la publicación de “La ciudad de los Umbrales” y en 2002 ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral con su obra cumbre “Satanás”. Sus presentaciones en ferias del libro en el país son más concurridas que las de cualquier invitado internacional, y es común encontrarse con filas de más de 500 de sus fervientes y fieles seguidores durante varios días seguidos… Este creador de lectores llega ahora con “Diario del fin del mundo”, su más reciente y anticipada novela.


Mi único antecedente con el autor fue la ya mencionada “Satanás”, y de ahí en adelante veía sus libros pasar por todo lado, pero no lograba encontrar alguno que me hiciera querer leerlo. Pero eso cambio por completo cuando vi la cubierta de “Diario del fin del mundo” (aplauso sostenido para la gente de Book and Play Studio por el tremendo trabajo realizado con este libro y con el fondo del autor. Sencillamente soberbio), y vislumbré en su sinopsis un elemento con el cuál podría encontrarme y que es de los que más disfruto: el ser humano en la Segunda Guerra Mundial.

Explicar de qué va este libro por su sinopsis es tan difícil como imaginarnos un político alejado de la corrupción, y resulta aún más complicado cuando empiezas a leerlo. Aquí nos encontramos con el mismísimo Mario Mendoza, quien recibe un mensaje de Daniel, un viejo amigo de universidad, el cuál revivirá muchos recuerdos que parecían enterrados y desencadenará una investigación que llegará a afectarlo de un modo que él jamás imaginó.


El primer tramo de esta historia parece no ir hacia ningún lado, ir hacia el lugar equivocado, o hacia un espacio muy diferente al que se logra entrever en el rompecabezas que significa su sinopsis. Las páginas pasan y todo lo que aparentemente se presenta es una historia de conflictos entre amigos, en donde las emociones humanas asumen el rol protagónico. Sin embargo, la astucia narrativa del autor es tal, que va llevándonos poco a poco a la zona a la que él quiere y metiéndonos de lleno en una búsqueda con un espectro bien diferente al que podíamos presumir. Ojo, esto no quita que me haya quedado la sensación de que ese paraje inicial pudo haber sido más eficaz si su extensión hubiese sido menor.

En esta obra, Mario Mendoza hace una breve, pero fuerte exposición de los alcances del ser humano en escenarios tales como un conflicto bélico de la magnitud de una guerra mundial. El autor arroja datos históricos de manera permanente, los cuales nos llevan a reconocer muchos de los comportamientos que tenemos a diario, y a explicar de mejor modo nuestra forma de actuar. Me transporté en el tiempo y fui a escenarios que no quiero vivir, me enfrenté a dilemas que no quiero resolver, y pensé en problemas que no deseo confrontar.

Todo este marco temporal lo construye, en gran parte, sobre la base de la investigación del periodista argentino Abel Basti, quien es uno de los hombres que más conoce de Hitler y del régimen nazi en el mundo. Los genocidios en cámaras de gas, los experimentos de Josef Mengele (tema que me apasiona y estremece sobremanera, y sobre el que recomiendo leer “Max” de Sarah Cohen-Scali), las líneas de comportamiento nazi y su visión del mundo, y la llegada de grandes terratenientes alemanes a tierras colombianas, son algunos de los puntos que se abordan en esta novela, de manera breve como ya comenté, pero en una dosis perfecta y con una narrativa adecuada para lograr que el lector se contextualice con lo que se le va presentando y quede ávido de más datos al respecto. Adicionalmente, siento que este libro es una especie de merecido homenaje al trabajo de Basti, por cuya obra deberían pasarse en algún momento de la vida.


El escritor no requiere de descripciones pormenorizadas ni de ser demasiado explícito para dejarnos frente a un vívido perfil de lo cruda que puede ser la vida, y de la vileza de la que somos capaces. En este mismo sentido, es de alabar lo rápido que la novela te atrapa, porque, aunque en un principio todo parezca algo lento, y así el desarrollo no termine siendo tan grande como quisieras, te devoras el libro en menos de lo que imaginas.

Por lo que ya he mencionado, podrán notar que esta historia se construye bajo dos ejes que se complementan constantemente, pero que a la lectura no tienen la misma fuerza. El eje central, representado por lo que está viviendo Mario, no llegó a interesarme tanto como lo hizo la información que iba recopilando, las memorias que se develaban y las atrocidades que fueron ganándose un lugar en su pensamiento. Tal vez esto se deba a mi pasión por todo lo que tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial, no lo sé.

“Diario del fin del mundo” es una novela tan sencilla como profunda. Un recorrido por lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos, enmarcado en uno de los sucesos que partieron nuestra historia en dos. Un texto tremendamente adictivo que te va atrapando sin darte cuenta. Un duro recordatorio de cuanto somos capaces de hacer.

Pta. 1. El diario del fin del mundo es la crónica de una muerte anunciada.
Pta. 2. ¿Creen que realmente Hitler estuvo en Colombia?
Pta. 3. Hay algo que está escondido dentro de todos los hilos que teje el autor y es una conceptualización constante del oficio del escritor, sus motivaciones y su papel en la sociedad. Pónganle mucha atención.

Arte de Book and Play Studio


lunes, 9 de abril de 2018

Reseña: Llámame por tu nombre - André Aciman



Prendes tu computador, entras a Google y buscas la información que necesitas. La mayoría de las dudas que tenemos sobre muchos temas tiene esa sencilla opción de resolución. Indagamos sobre los lugares que queremos visitar, los productos que queremos comprar, las últimas noticias sobre nuestros artistas favoritos, las novedades en nuestro campo profesional… Incluso en la vida de los más pequeños ese compañero llamado internet llegó para cambiarlo todo.

Recuerdo que, por ahí en el 2004, cuando cursaba 3° de bachillerato, conocí algo llamado Encarta, una solución virtual que utilizaban muchos de mis compañeros para resolver las tareas que nos dejaban en el colegio. Por mi parte, yo acudía a una serie de enciclopedias que armábamos en familia con fascículos que salían semana a semana en el periódico, y a una gigantesca de cubierta de cuero que mis papás me compraron para ayudarme con mis trabajos. Entre las más de 3.000 páginas que tenía esa fiel amiga, pude encontrar casi todas las preguntas que me planteaban mis profesores, y aprendí a definir miles de palabras que encontraba en mi día a día. Finalmente descubrí los buscadores de internet y ya sabrán cómo termina la historia...

Sin embargo, con el paso del tiempo entendí que explicar muchas cosas de la vida no era tan sencillo como buscar un significado dentro de una enciclopedia o en Google. Un ejemplo de ello es el amor, sentimiento que, estoy seguro, jamás terminaré de comprender, pero que voy entendiendo con cada experiencia un poco más.


“Llámame por tu nombre” es la primera obra de ficción del autor egipcio André Aciman (de nacionalidad estadounidense), la cual lo hizo merecedor en 2007 del Lambda Literary Award. Este libro nos transporta a una villa al norte de Italia en el verano de 1983; Elio es un joven de 17 años, cuyo padre, un catedrático consumado, recibe en su casa de campo año tras año a un estudiante de posgrado con la única condición de que este le ayude en sus labores académicas. El estudiante de turno es Oliver, un estadounidense de 24 años muy estudioso y dedicado. En ese verano italiano de 1983 se escribirá entre estos dos personajes una memorable historia de amor.

Pensar en la explosión se sensaciones que atraviesan el cuerpo de Elio cada vez que piensa en Oliver, cada vez que lo siente cerca, cada vez que el aroma de aquel hombre inunda su ser, cada vez que lo ve acercarse a otra persona, cada vez que no recibe de él la atención que espera, cada vez que su pasión no es correspondida, cada vez que roza los labios de aquel que lo hace poderosamente débil, cada vez que la furia del deseo lo sobrepasa y llega al éxtasis, me hace pensar en la imposibilidad de definir las cuatro letras que componen esta palabra tan grande.

Fanarts de Antonio Pintor, Hyundgo, Leonè Mode, Hed y JBG.

André Aciman narra con maestría una historia que a simple vista es tremendamente sencilla, pero que se mueve en la complejidad del nacer siendo humano, del vivir perdido entre sensaciones, del caminar estrellándose con pensamientos. Con una narrativa delicada, nostálgica, calma y pasional, “Llámame por tu nombre” va más allá de los tópicos de la literatura romántica con personajes gay, y construye una historia universal que estudia de manera natural y espontánea el primer amor, las emociones que ello implican, las derrotas que vienen implícitas y los triunfos que hacen vibrar nuestro ser.

Elio es quien se abre por completo y se descubre ante el lector con cada experiencia que le cuenta. Este es un personaje sin florituras más allá de las que todos los seres humanos podemos tener, un adolescente en pleno encuentro consigo mismo, que busca hallarse en los días con sus amigos, en las enseñanzas de sus padres, en las lecturas que lo alimentan, en las dudas que lo inquietan y en las sensaciones que lo aturden. La voz de este joven es valiente y honesta, no esconde sus temores ni sus múltiples inquietudes, sino que los va planteando a medida que Oliver lo hace consciente de la infinitud de ese lazo que se ha tejido entre ellos. No es fácil amar, y menos hacerlo cuando muchos no entienden o juzgan ese amor, pero hay que hacerlo. Amar es el mayor acto revolucionario.


Otro detalle importante para resaltar en lo que representa este libro es la importancia que cobran las locaciones en donde todo se desarrolla, y la naturalidad con que el autor describe los distintos escenarios en los que todo lo que hay entre Elio y Oliver comienza a fluir. Hay paseos en bicicleta, tardes tirados en el pasto, o mordiscos a un durazno que nunca se borrarán de mi memoria…

Pero sin duda alguna el elemento más poderoso dentro de lo que hace el autor en esta novela es la amplia perspectiva del amor que nos regala. Sí, muchas veces quisiéramos que el amor fuera solo paseos agarrados de la mano, miradas que dicen más que horas de conversación o hacer el amor sin reparo alguno en un hotel en el fin del mundo… pero todos sabemos que el amor es un sentimiento humano y, como tal, es completamente impredecible. Dudas, miedos, inseguridades, desenfreno, ansiedad… Es imposible entendernos o explicarnos.

“Llámame por tu nombre” es un libro bellísimo, lleno de razón y sentimiento. Una historia cautivadora en donde lo importante no son los que sienten, sino lo que sienten y la cantidad de cosas que ello significa. Una reflexión tremenda sobre la vida y lo imprescindible que es permitirnos vivir, así no más. Una pequeña manera de dilucidar la definición del amor.

Pd. 1. Necesitamos más padres como el de Elio.
Pd. 2. Vean la película, es un deleite visual y emocional para el recuerdo.

Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío...

miércoles, 4 de abril de 2018

Reseña: La chica invisible - Blue Jeans

Creo que todos nos hemos sentido solos alguna vez en la vida. Esa sensación de no encontrarnos en el mundo, de pensar que nuestras voces no son escuchadas, de notar que no somos entendidos, de advertir que a los demás no les importa en absoluto si tan siquiera respiramos. Sí, eso lo hemos sentido todos en algún punto, pero hay quienes lo sienten constantemente, quienes ven que su diario vivir es un caminar permanente por el aislamiento y la tristeza, quienes parecer ser invisibles a ojos del resto.

Pasar por encima de los demás, burlarnos de sus desgracias, mofarnos de lo que los hace diferentes, hacer de su existencia un chiste, o simplemente olvidarnos de que son seres humanos como nosotros, pueden parecernos cosas sin importancia, e incluso acciones que corresponden al orden normal de la vida, pero no es así, eso debemos tenerlo muy claro, el bullying NO es un juego.

Aurora Ríos fue una de las víctimas de todo lo que he mencionado anteriormente. Aurora Ríos fue una estudiante del Instituto Rubén Darío, lugar en el que soportaba el rechazo y la indiferencia de sus compañeros de clase. Aurora Ríos escuchaba día tras día los comentarios de los demás sobre su disfuncional familia. Aurora Ríos fue asesinada en ese Instituto, y ahora es el tema de conversación de todo el mundo. Aurora Ríos es el eje central de “La chica invisible”, el nuevo libro de Blue Jeans.


Y ese es el punto de partida tanto de esta novela como de una nueva etapa en la carrera del reconocido autor español de literatura juvenil, quien se dio a conocer con “Canciones para Paula” hace ya varios años.

Este thriller juvenil nos cuenta la historia de Julia Plaza, compañera de clase de Aurora Ríos (ya les hablé de ella hace un rato), quien decide averiguar quién fue la persona que mató a esta última. En el camino, Julia descubrirá que todos a su alrededor tienen grandes secretos, y que no puede confiar en absolutamente nadie.

Hace unos meses pude hablar con Blue durante su visita a Bogotá y algo me contó al respecto de su futuro proyecto (que hoy es una realidad), y desde ese momento me hice el compromiso de leerlo. La confirmación a ese compromiso surgió cuando vi la cubierta del libro, la cual es una ruptura total para la línea gráfica que se venía manejando con las obras del autor, y que al menos para mí es un total acierto. En serio, la portada de “La chica invisible” es preciosa, y el lúgubre tono azul de fondo es particularmente hipnótico. Una pasada total.

Desde el prólogo mismo, esta novela comienza a jugar con nuestra mente y la pone a trabajar en pro de convertirnos en los ayudantes de Julia en la resolución de este misterio. Cada capítulo que pasa aporta pistas dentro de la investigación (algunas algo inconsistentes e inocentes), nos deja frente a realidades que no creíamos posibles, y pinta nuevos sospechosos en el panorama. Blue Jeans logró mantener mi atención en el caso durante las más de 500 páginas de esta obra, e hizo que creara perfiles de todos y cada uno de los personajes que poco a poco iban apareciendo.


Sin duda alguna esa es la mayor virtud de esta novela, pues te lleva a desconfiar de todos. Hice conjeturas con escenarios acertados y otros que no tenían razón de ser. El rostro del asesino fue cambiando con el pasar de las páginas, y así visualices a un personaje en específico como el asesino de la chica invisible, estoy seguro de que dudarás en algún punto de tus razones y empezarás a mirar hacia otro lado, tal como lo hice yo.

El lenguaje que emplea el autor es muy sencillo, no se complica más que en esconder las piezas para que no armes el rompecabezas tan pronto. En materia de descripciones Blue Jeans no se complica demasiado, y nos presenta un ambiente rural, desprovisto de los afanes y las problemáticas de las grandes ciudades, pero ahogado en las habladurías y el chisme, lo que le permite realizar un ligero análisis de lo que una situación como esta representa para una sociedad.

La estructura del libro nos lleva de diferentes momentos del pasado al presente de varios personajes, específicamente el de Julia y su amigo Emilio. Cada página que pasa va edificando la línea de la historia, las motivaciones que tuvieron los diferentes personajes para hacer lo que terminaron haciendo, las huellas que fueron dejando en el camino, y las consecuencias de las decisiones que cada uno fue tomando.

Pero dentro de la resolución de este enigma hay un elemento que no me gustó mucho, aunque entiendo perfectamente su objetivo dentro de la novela. El romance juega un papel relevante en esta historia, y sinceramente no siento que sea importante o determinante para el desarrollo de la misma, pero sí es esencial para el público que ha hecho de Blue Jeans el fenómeno que es. Este factor que a mí no me agradó en absoluto, seguramente hará que la experiencia con el libro sea completamente satisfactoria para otros. Todo es cuestión de gustos y perspectivas.


Y para dar cierre a esta reseña, hay algo que tengo el deber de resaltar, y es la pertinente crítica que realiza este libro antes muchos temas y problemáticas de actualidad, y las múltiples reflexiones que se desarrollan en torno a esto. El uso de las redes sociales, nuestro papel en la vida de quienes nos rodean, el valor de las palabras, el respeto por uno mismo, el bullying, el rol de la prensa en la actualidad, el entendimiento de las diferencias, el espectro del amor, entre muchos otros temas que Blue Jeans trae al papel de muy buena manera, y que le dan un plus tremendo a este libro. La mayoría de los seguidores de Blue Jeans son jóvenes activos en las redes sociales, y estoy totalmente convencido que este libro los hará pensar dos veces antes de dar clic en el botón “Enviar”. Un aplauso por esto.

“La chica invisible” es una de esas novelas que da gusto ver nacer, porque significan un salto al vacío y un abandono de una zona de confort que se agradece (ya quiero leer algo más del autor en esta línea). Una historia entretenida, llena de misterio, de llaves escondidas, de puertas esperando por ser abiertas, algo de romance (mucho para mi gusto) y un par de inocentadas argumentales. Una obra que agradará a los lectores asiduos de Blue Jeans y que seguramente le traerá nuevos seguidores. Un cúmulo de mensajes fuertes frente al mundo que nos toca, y que espero genere muchos debates internos entre los jóvenes frente a lo que pasa frente a sus ojos día tras día.

PD. Blue Jeans... NECESITAMOS HABLAR DE ESE FINAL.